TRESOR vuelve al CCCB con una noche dedicada a la mákina

No es la primera vez que hablamos de la relación entre la fiesta y los museos, ni tampoco de TRESOR, la propuesta de Meritxell de Soto en el CCCB, a quien entrevistamos en este blog hace unos meses. TRESOR es una de esas propuestas que destacan entre la programación cultural de Barcelona. No es habitual encontrar eventos de música electrónica y cultura de club en espacios como este (así que desde este pequeño blog aprovechamos para invitar a las instituciones culturales de la ciudad a abrir sus puertas a más iniciativas de este tipo (risas)).

10/18/2026

TRESOR vuelve al CCCB con una noche dedicada a la mákina

Texto: Luis De Gouveia Sousa y Joana Fornós Bo.

Fotos: Luis De Gouveia Sousa.

No es la primera vez que hablamos de la relación entre la fiesta y los museos, ni tampoco de TRESOR, la propuesta de Meritxell de Soto en el CCCB, a quien entrevistamos en este blog hace unos meses. TRESOR es una de esas propuestas que destacan entre la programación cultural de Barcelona. No es habitual encontrar eventos de música electrónica y cultura de club en espacios como este (así que desde este pequeño blog aprovechamos para invitar a las instituciones culturales de la ciudad a abrir sus puertas a más iniciativas de este tipo (risas)).

Después de varias ediciones visitando TRESOR, puedo decir que esta fue, probablemente, una de las más divertidas. La noche empezó en el hall del CCCB con una intervención de Young Boy Dancing Group, el colectivo suizo que también ha colaborado con Madonna en el proyecto Confessions II. Su performance aprovechó la arquitectura del edificio y la presencia del público para crear una situación en la que la danza, el contacto físico y los elementos visuales se mezclaban con la improvisación. Sus integrantes se desplazaban entre las personas asistentes, jugando con las posturas, la luz y el espacio, y rompiendo con las formas habituales de presentar y observar una performance. La intervención continuó después en la Sala Teatre, donde el colectivo llevó su propuesta a otro escenario.

Como suele ocurrir en TRESOR, el plato fuerte de la noche tuvo lugar en la Sala Teatre. Al terminar la performance de Young Boy Dancing Group, comenzó la fiesta con los DJ sets de Sonia Lagoon y Julieta Ferrari. Esta edición puso el foco en la mákina, el estilo de hardcore techno surgido en la Comunidad Valenciana y asociado a la cultura de club de los años noventa. La propuesta recuperó su legado sin tratarlo como algo del pasado: una música que sigue presente, que continúa evolucionando y que encuentra nuevas formas de sonar en otras escenas.

La encargada de abrir la pista fue Sonia Lagoon, DJ barcelonesa afincada en Tokio. Su sesión exploró la mákina y nos llevó de vuelta a los sonidos de la Ruta del Bakalao, con un repertorio variado que recuperó algunos de los códigos musicales de aquella época. Más que limitarse a reproducir esos sonidos, Sonia los puso en circulación dentro de otro contexto, conectando una escena de los noventa con las formas actuales de escuchar y pinchar música electrónica.

El cierre estuvo a cargo de Julieta Ferrari, DJ y productora barcelonesa. Su selección pasó por el trance, el hardcore, el drum & bass, el pop y la experimentación post-club, con la velocidad y la intensidad como puntos en común. Honestamente, no podíamos parar de bailar. Fue un set que nos tuvo arriba desde el minuto uno y que, acompañado por las luces y el humo, creó una atmósfera brutal en la Sala Teatre. Por momentos, casi te olvidabas de que estabas en un museo y no en lo que sería el club más cool de la ciudad (risas).

Ya lo hemos dicho en este y en otros artículos publicados en el blog, pero ojalá hubiera más propuestas como TRESOR en Barcelona. Esta edición nos llevó de paseo por la mákina valenciana a través de una performance y dos sesiones que conectaron distintas escenas y maneras de relacionarse con la música electrónica. Una noche para bailar, descubrir otras formas de trabajar con los sonidos del pasado y, sobre todo, disfrutar de una propuesta que entiende que la cultura de club también tiene un lugar dentro de las instituciones culturales.

Editado en España