Reflexiones sobre el Primavera Sound 2026
Cuarto año consecutivo visitando el Primavera Sound de Barcelona, una cita que desde hace tiempo ocupa un lugar fijo en mi calendario. Y, al igual que el año pasado, sentí la necesidad de escribir unas líneas para intentar entender qué me dejó esta edición.
Reflexiones sobre el Primavera Sound 2026


Texto: Luis De Gouveia Sousa
Cuarto año consecutivo visitando el Primavera Sound de Barcelona, una cita que desde hace tiempo ocupa un lugar fijo en mi calendario. Y, al igual que el año pasado, sentí la necesidad de escribir unas líneas para intentar entender qué me dejó esta edición.
En aquel texto terminaba reflexionando sobre un festival completamente entregado al presente. Un cartel construido alrededor de artistas que estaban definiendo la conversación cultural de ese momento, más interesado en capturar el ahora que en apoyarse en nombres históricos o en la nostalgia. Curiosamente, este año ocurrió casi lo contrario. No porque desaparecieran las propuestas nuevas, sino porque existía un equilibrio entre artistas con décadas de carrera y proyectos recientes. Oklou, Amaarae y Addison Rae compartían escenario con The Cure, Massive Attack y Gorillaz.
Y como muchos, cuando pienso en Primavera Sound 2026 no pienso en el cartel, pienso en la lluvia (risas).
En este primer día vi a Men I Trust y a Oklou (soy muy fan desde hace años y verla mientras llovía tenía algo de especial, la verdad). Yo, ingenuamente, pensé que mi poncho de plástico de un euro, comprado en el bazar de confianza, sería suficiente para sobrevivir la noche. No lo fue (risas).
Lo que vino después ya forma parte de la historia de esta edición. Massive Attack, Bad Gyal y Doja Cat terminaron cancelando sus actuaciones. Llovió mucho, hizo frío y estaba todo mojado. Había poca información, largas esperas y una sensación extraña de estar dentro de un festival que, por momentos, parecía haberse detenido por completo. Más que perder algunos conciertos importantes, daba la sensación de que se había roto algo del impulso con el que había comenzado el fin de semana. Sin embargo, no fue así.




El viernes, todo empezó a sentirse de nuevo como el Primavera Sound. Vi a Ethel Cain, y después el show de Addison Rae, una de las primeras señales de que la energía había cambiado. No tanto por el concierto en sí, sino por la respuesta del público, que estaba muy arriba. Había mucho ambiente.
Amaarae fue, para mí, uno de los grandes momentos del festival. Increíble, uno de mis highlights. Después The Cure, a quienes ya había visto en un festival en Lisboa, pero esta vez fueron aún más increíbles. Me sorprendió lo bailables que pueden llegar a ser; no los recordaba así.
PinkPantheress también estuvo muy bien, y además tuvo un gesto bonito, diciendo que le sabía mal lo que había pasado la noche anterior con la lluvia y las cancelaciones.


El sábado todo fluyó de una forma más continua, fue un día de muchas sorpresas. Sonny curaba la programación del stage Cupra Pulse (donde me encontré con muchas caras conocidas y amigos :)), con grandes nombres como Arca, Blawan, Four Tet, Skrillex y Tracey. También se anunció el concierto sorpresa de Olivia Rodrigo, en el que además apareció Robert Smith de The Cure.
Ese día vi a Gelli Haha, Smerz (que ya había visto anteriormente en Razzmatazz), Safety Trance, Arca (mi venezolana favorita que nos dio un DJ set muy emocionante), Tracey, Marina, Gorillaz (probablemente uno de los momentos más “festival” del festival, si eso tiene sentido: un concierto grande, muy grande), Nick León (que cerró con el temazo increíble que tiene con Erika de Casier, bikini), Peggy Gou y Jasss, entre otros.
No sé si fue el mejor día del Primavera (para mí creo que fue el segundo), pero sí fue el que más se sintió como un cierre natural de todo lo anterior.
Cada Primavera Sound resulta muy especial y este definitivamente lo será (risas). Es una edición que se quedó conmigo de una forma distinta. Hubo un momento en el que pensé que todo el festival podía definirse por lo que no había ocurrido. Y, sin embargo, no fue así (al menos para mí).
El Primavera Sound 2026 fue, sobre todo, un recordatorio de lo frágil que puede ser una experiencia así (pero supongo que de esto van los festivales, ¿no?). Salgo de esta edición pensando en cómo volvió a encajar todo después de haber estado a punto de no hacerlo, también de las risas con mis amigos, de los pasos de baile, chistes, fotos, las infinitas idas al baño y los trayectos de ida y vuelta a casa. Ya quiero ir a la edición del próximo año :).
