Dancer from the Dance de Andrew Holleran: deseo, glamour y soledad

Dancer from the Dance de Andrew Holleran es, de algún modo, como si Holleran hubiera tomado una idea que a veces tengo en la cabeza (la de un hombre gay guapo, sofisticado, sexy, con sensibilidad artística, divertido pero también vulnerable) y la hubiese transformado en un libro increíble (risas).

4/26/2026

Dancer from the Dance de Andrew Holleran: deseo, glamour y soledad

Texto: Luis De Gouveia Sousa

Dancer from the Dance de Andrew Holleran es, de algún modo, como si Holleran hubiera tomado una idea que a veces tengo en la cabeza (la de un hombre gay guapo, sofisticado, sexy, con sensibilidad artística, divertido pero también vulnerable) y la hubiese transformado en un libro increíble (risas).

Publicado en 1978, Dancer from the Dance es mucho más que un retrato de la vida gay en el Nueva York precrisis del VIH/SIDA, en el que todo parece exceso, libertad, hedonismo. Es una obra que captura el deseo, la belleza y la vulnerabilidad.

Me compré este libro en la mítica librería Gay's The Word en mi último viaje a Londres, pero no lo había leído hasta hace poco (estoy fatal con la lectura, lo admito). Y me encanta haberlo empezado justo ahora, porque coincide con un momento de mi vida en el que me estoy cuestionando constantemente conceptos como la belleza, el glamour y la sofisticación dentro de la cultura gay: qué significan realmente, cómo se construyen, y qué queda de todo eso en los proyectos culturales hechos por hombres gays hoy en día.

Recientemente publiqué un post sobre Hercules and Love Affair y sobre la noche en la que vi a Andy Butler pinchar en La Paloma, una noche en la que sentí que el glamour no había desaparecido del todo. También entiendo que vivimos en un mundo globalizado, dominado por algoritmos que juntan estéticas y discursos, y hace que todo parezca lo mismo. En ese sentido, este libro me devuelve una sensación que tengo muy romantizada: la de un glamour exquisito, hedonista, sofisticado, profundamente sensual.

Y aunque reconozco que tengo profundamente romantizada esa idea del glamour hedonista, el libro se encarga de recordarte la otra cara, la no tan guay. A través de Malone, Dancer from the Dance nos muestra una dimensión más incómoda: la de la soledad que persiste incluso bajo las luces del club, y ese intento constante de encontrar sentido dentro de una comunidad que en aquel entonces (y, seamos sinceros, quizás también hoy) vivía atravesada por la obsesión con la juventud y la belleza.

Es ahí donde la figura de Malone se vuelve realmente fascinante. No es solo el “chico guapo” de la fiesta. Me hace pensar en cómo esa sofisticación decadente que tanto me quita el sueño por las noches puede ser, a veces, una armadura para no admitir que nos da pánico envejecer o dejar de ser deseados. Al final, leer sobre la vida de Malone es enfrentarse a la pregunta de qué ocurre cuando el glamour deja de ser una celebración para convertirse en un refugio.

¿Recomiendo leer Dancer from the Dance? Sí, 100%. Es entretenido, te sitúa muy bien en ese Nueva York que ya no existe, es divertido, es triste, lo tiene todo. Es un libro que te obliga a pensar en ciertas cosas que quizás prefieres dejar en el club. Es la lectura perfecta para esta primavera y claro que ahora quiero leerme a todos los autores que formaron parte del The Violet Quill.