Hércules and Love Affair en La Paloma: La vuelta del glamour

Hercules and Love Affair fue una banda que marcó profundamente mis años viviendo en Buenos Aires. Un gran amigo estaba completamente obsesionado, y los escuchábamos casi de forma ritual: antes de salir, al volver de la fiesta. Con el tiempo, su música se fue filtrando en mi día a día. En trayectos en subte, camino de la universidad al periódico donde trabajaba. La letra de Blind terminó convirtiéndose en algo difícil de explicar, siempre presente.

3/29/2026

Hércules and Love Affair en La Paloma: La vuelta del glamour

Texto: Luis De Gouveia Sousa

Hercules and Love Affair fue un grupo que marcó muchísimo mis años viviendo en Buenos Aires. Un gran amigo estaba completamente obsesionado, y los escuchábamos siempre, era un ritual: antes de salir de fiesta, al volver, una tarde cualquiera, etc. Con el tiempo, su música se fue filtrando en mi día a día. En trayectos en metro, camino de la universidad al periódico donde trabajaba.

Desde entonces, hay algo que se repite cada año: un momento en el que regreso a Hercules And Love Affair casi sin darme cuenta. Vuelvo a ver una y otra vez aquella actuación en Glastonbury, con Aérea Negrot cantando Blind, y revisito su discografía como si fuera la primera vez. Por eso, después de tantos años siguiéndole la pista a Andy Butler, nunca haber coincidido con él en ninguna de las ciudades en las que he vivido se sentía como una deuda pendiente. Hasta que por fin pude verlo hace unos días en Barcelona, en un DJ set en la icónica sala La Paloma.

Abrió con Painted Eyes (una de mis canciones favoritas de Blue Songs). La voz de Aérea Negrot sonaba potente en la sala y la reacción del público fue inmediata. A partir de ahí, hizo un recorrido por su universo sonoro: momentos de Hercules And Love Affair mezclados con samba brasileña, pop, disco y house. Andy Butler se mostró muy performático: bailando, cantando y conectando constantemente con el público, que le devolvía esa energía entre gritos y una pista de baile que no descansaba. Y en un contexto donde muchos clubes cool de Barcelona parecen moverse dentro de códigos bastante parecidos, lo suyo, se sintió como a breath of fresh air.

En algún punto de la noche, hablando con un amigo, toque un tema que me gusta mucho: quizá el glamour, tal y como lo entendíamos antes, ya no ocupa el mismo lugar en la música electrónica actual. ¿Dónde están esas figuras excéntricas, sofisticadas, fabulosas, con sensibilidad artística? Y no es una cuestión de nostalgia pero hay algo en esa fantasía que parece haberse perdido. Aquella mezcla de exceso, sensibilidad y construcción estética que tenían figuras como Andy Warhol, Robert Mapplethorpe, Leigh Bowery, Halston o Truman Capote.

Hoy hay proyectos increíbles, sin duda, pero esa idea de glamour como lenguaje, como gesto, parece haberse vuelto más difusa. Todo tiende a parecerse un poco, da igual si estás en Barcelona, Lisboa o Londres. Alguien me decía que es una consecuencia de la globalización. Puede ser.

Pero, sin embargo, ahí estaba Hercules And Love Affair para contradecirlo. Hay algo en su forma de hacer música, esa mezcla de sensibilidad y emoción, que sigue sosteniendo esa idea de glamour sin caer en la nostalgia. Es algo muy propio, difícil de replicar. No es un glamour superficial ni estético en el sentido más evidente. Es esa capacidad de moverse entre lo íntimo, lo performático, lo vulnerable y lo excesivo.

El peak de la noche fue Blind, claro. La pista explotó, y no había mejor lugar para vivirlo que La Paloma, con su techo imponente, la lámpara de araña gigante y ese aire entre teatral y decadente. Muy gay, muy chic.

A día de hoy, la letra de Blind me sigue impactando igual que la primera vez. Y quizá ahora lo entiendo mejor: el glamour no ha muerto. Sigue existiendo mientras proyectos como Hercules And Love Affair lo mantengan vivo.