Xicu presenta LISTEN: rabia, ruptura y honestidad sin filtros

Con motivo de la publicación de LISTEN, el nuevo trabajo de Xicu, tuve el placer de acompañarle en la listening party que organizó en Barcelona. En un formato íntimo y cuidado al detalle, pudimos escuchar el álbum completo antes de su lanzamiento oficial, compartiendo espacio con su círculo cercano. La experiencia fue mucho más que una simple preescucha: fue una inmersión directa en el universo emocional del disco, en sus silencios tensos, en sus explosiones de rabia y en esa convivencia constante entre lo frágil y lo abrasivo que define esta nueva etapa.

3/5/2026

Xicu presenta LISTEN: rabia, ruptura y honestidad sin filtros

@xicu__

Fotografía: Michal Novak.

Entrevista: Luis De Gouveia Sousa

‘LISTEN’ se mueve entre la canción pop y la ruptura de ese formato. ¿En qué momento sentiste que el pop se te quedaba pequeño para explicar lo que estabas viviendo?

A ver, decir que se me quedó pequeño suena muy pretencioso y muy de flipado. Respeto mucho el pop y lo amo, pero simplemente quería explorar otros caminos. A lo mejor las estructuras convencionales, o al menos las que yo he usado siempre, me parecían ya muy usadas. Me apetece experimentar en cada proyecto que hago.

En este disco pensé: ha sido un año muy, muy caótico, muy loco a nivel sentimental. Y creo que eso también ha influido en mi sonido y ha hecho que las canciones sean más locas esta vez, más rotas. No sé cómo decirlo.

El disco tiene un tono oscuro y enfadado. ¿Qué ha cambiado en tu forma de mirar el mundo desde ‘SACRIFICIS’ hasta ahora?

Por un lado, hay una persona que se conoce un poco mejor a sí misma. Y por otro, sí, hay más enfado.

Este año estoy más enfadado. No soy una persona que se enfade mucho, ni me gusta estar enfadado, pero este año sí que me he enfadado. Hay cosas que no me parecen bien de cómo funciona la industria y de cómo va el mundo de la música.

Me apetecía dedicarme un espacio a ese enfado y a esos sentimientos que, al final, son potentes. Para mí es motivo suficiente como para hacer una canción.

Con motivo de la publicación de LISTEN, el nuevo trabajo de Xicu, tuve el placer de acompañarle en la listening party que organizó en Barcelona. En un formato íntimo y cuidado al detalle, pudimos escuchar el álbum completo antes de su lanzamiento oficial, compartiendo espacio con su círculo cercano. La experiencia fue mucho más que una simple preescucha: fue una inmersión directa en el universo emocional del disco, en sus silencios tensos, en sus explosiones de rabia y en esa convivencia constante entre lo frágil y lo abrasivo que define esta nueva etapa.

LISTEN amplía el imaginario sonoro que Xicu venía construyendo desde trabajos como SACRIFICIS y lo empuja hacia territorios más crudos y arriesgados. A lo largo de once canciones que combinan guitarras acústicas grabadas con el móvil, el artista dibuja un retrato honesto de un año caótico a nivel sentimental y creativo. Un álbum escrito y producido íntegramente en solitario, que suena a habitación, a enfado, a amor extremo y a necesidad urgente de decir las cosas sin filtrar.

Con motivo del lanzamiento, tuve la oportunidad de entrevistarle para hablar un poco más sobre la tensión entre pop y ruptura, la rabia acumulada, la pureza del proceso creativo y la decisión de llevar este nuevo proyecto al directo en solitario. Esta es la conversación con un artista que, más que buscar encajar en una escena, parece decidido a incomodarla.

Ahora que descargaste todo este enfado, ¿Cómo te sientes?

Es algo que hace años que pienso, y son cosas que no me voy a quitar de encima con una simple canción. Pero al final, expresarlo en forma de arte, regalarlo al mundo y sentir que hay gente que se suma y gente que no a esa movida, siempre te cura un poco, te relaja.

Me hace saber que, hable de lo que hable, mientras sea sincero voy por buen camino. Así que, en parte, sí: estoy tranquilo y me quedo un poco más relajado.

Has trabajado con guitarras acústicas grabadas con el móvil y 808s saturados y distorsionados. ¿Qué te interesa, a nivel estético, de esa convivencia entre lo frágil y lo agresivo en el sonido?

Yo siempre me he sentido un poco impostor en todos los bandos donde trabajo y donde habito. Para el pop soy demasiado underground, y para el underground soy demasiado pop. Al final es una locura que vive dentro de mí, es mi manera de ser.

Más que huir de eso, sentía que tenía que hacerle un homenaje, y este álbum es un poco eso: la locura de este año. Desde el amor hasta el enfado, la rabia, el enamoramiento extremo, la nostalgia… todo forma parte de mí a partes iguales, y me ha salido así el álbum. Quería respetarlo.

Creo que adulterar cualquier arte que te sale tan directo es restarle valor, hacer que pierda fuerza. Perdona si en castellano me cuesta hablar.

Sé que es variopinto, sé que es raro. Hay canciones súper acústicas en castellano que hablan de amor y canciones súper electrónicas y distorsionadas que hablan de odio al mundo. Pero al final ese soy yo. A veces uno es más que un simple sonido.

Creo que con SACRIFICIS, que es el álbum anterior que saqué, ya hice un esfuerzo muy grande de hablar de cosas de mi vida que me han pasado, cosas muy fuertes. Cuando arriesgas y te sacrificas entregando algo tan íntimo al mundo, la gratitud que sientes también es muy fuerte, ¿sabes?

Aprendí que me mola hablar de mis paranoias y que detrás de cada sentimiento que tengo hay una canción. Con este álbum me ha salido solo: no me cuesta nada sacarlo. Las canciones me vienen como rayos y, tal cual me salen, así las he dejado en el disco.

Sí que ha habido alguna cosa que se ha quedado fuera, pero no por miedo a que alguien lo escuche o a contarlo, sino más por cuestiones estéticas o porque no encajaba.

Dices que el disco es un retrato bastante fiel de tu momento vital. ¿Qué partes de ese momento te costó más exponer en las letras?

En mi faceta como productor para otras bandas y proyectos sí que acabo tirando de cables y de gente que me ayuda. En mi música, en cambio, siempre intento que no entre nadie. No por ego ni por creerme mejor que nadie, sino por conservar la máxima pureza de cómo me sale eso en el momento en que entro en mi habitación.

Tengo un sentimiento, enciendo el ordenador y me pongo a buscar ese sonido. Cuando estás sintiendo algo así de fuerte, creo que nada del proceso creativo pasa por azar: todo está escrito, simplemente voy tirando de un hilo que yo solo llevo mejor que acompañado de nadie.

Sí que necesito un mix y un mastering que me hace otra gente, pero todo lo creativo, por decirlo así, me gusta pilotarlo yo solo y me veo capaz de hacerlo.

Producir un álbum entero en solitario es una decisión fuerte. ¿Qué partes del disco no existirían si hubieras trabajado con un equipo?
Desde ‘SACRIFICIS’ hasta ‘LISTEN’, ¿cómo dirías que ha evolucionado tu manera de crear y de entender tu música?

No sé si la palabra es evolución o simplemente avanzar. Con cada disco que publico me conozco un poquito más, porque aparecen nuevas maneras de comunicar al mundo cómo soy, cómo me siento: nuevas estéticas, nuevos colores, nuevos sonidos que van saliendo por el camino.

Siento que con cada álbum, obviamente, ahora cogería el anterior y lo haría mejor. Pero a la vez creo que todo me ha servido para algo y que no está para nada mal, ni mal hecho. Son fotos del momento. Y yo voy avanzando.

¿Qué te ha enseñado este disco sobre tu forma de producir y escribir que no supieras antes de hacerlo?

Me ha reafirmado una idea de la que ya te hablaba antes, y con la que soy un poco pesado: que las canciones ya están escritas y que tú, como artista, lo único que tienes que saber es cómo recopilar la información y encontrar el momento.

Sobre todo, respetar el momento en que esa información llega en forma de canción y necesita ser compuesta, o encontrada. He aprendido que eso es real, que hay que saber invocar a la inspiración y a la canción, respetarla y no intentar adulterarla nunca jamás a base de números: que si esta canción va a pegar más en la radio o menos. Todo eso contamina.

Hay que buscar justo lo contrario: respetar y elevar la obra al máximo.

Después de ‘LISTEN’, ¿te ves empujando todavía más los límites del formato canción o te apetece volver a algo más contenido?

No lo sé, la verdad. No me veo aún capaz de decirte hacia dónde tiraré. Lo que sí sé es que soy una persona que siempre quiere romper y experimentar. Soy inquieto musicalmente.

Últimamente estoy tocando mucho la guitarra, he vuelto a la guitarra y a cantar cosas con ella. Quizá vuelva a algo más acústico o quizá me quede un rato más en este sonido más trashy y bravo. Aún no lo sé. Lo que sí quiero es empezar a invocarlo ya.

¿Cómo estás planteando el directo de ‘LISTEN’?

Creo que el directo lo voy a hacer yo solo en el escenario. Tengo el show ya hecho y tengo muchas ganas, porque es el primer disco que hago que siento más pensado para el directo que para escucharlo en casa.

Muchas de las canciones intuyo que en Spotify no irán muy bien, pero sé que después en directo cobrarán sentido y que valdrá la pena haber publicado un álbum así de arriesgado.

Este año ya estás confirmado en el Cruïlla 2026. ¿Qué significa para ti subir al escenario de un festival que siempre admiraste y cómo te estás preparando para el directo?

Me hace mucha ilusión ir al Cruïlla, sobre todo porque siempre he ido como espectador y me flipaba. Es un festival que, especialmente de adolescente, descubrí a través de Prodigy y de gente increíble, que me inspiró un montón. Así que de golpe estar en el cartel… esto es como ‘what the fuck’. No entiendo nada, y hay que preparar un buen directo.