Una noche entre el glitch y el pogo: Worldpeace DMT, The Femcels y Guccisamo
Hacía tiempo que no tenía la oportunidad de volver a LAUT, pero bastó recorrer el pasillo icónico de la entrada para sentir algo parecido a cuando me mudé por primera vez a Barcelona (hay salas difíciles de reemplazar en la ciudad, y Laut sigue siendo una de ellas). En esta oportunidad fui para ver a Worldpeace DMT, The Femcels y Guccisamo.
Una noche entre el glitch y el pogo: Worldpeace DMT, The Femcels y Guccisamo


Texto: Luis De Gouveia Sousa
Hacía tiempo que no tenía la oportunidad de volver a LAUT, pero bastó recorrer el pasillo icónico de la entrada para sentir algo parecido a cuando me mudé por primera vez a Barcelona (hay salas difíciles de reemplazar en la ciudad, y Laut sigue siendo una de ellas). En esta oportunidad fui para ver a Worldpeace DMT, The Femcels y Guccisamo.
La noche también tenía algo de exploración para mí, ya que no conocía a los artistas del todo. Aunque ya había ojeado un poco los proyectos antes de esta fecha, el concierto funcionaba como una primera experiencia real de ver en vivo lo que se sentía como una subcultura de internet que hasta entonces solo conocía de lejos (risas).
Guccisamo fue el encargado de abrir la noche con una presencia mucho más agresiva y física de lo que esperaba. Entre voces distorsionadas y una sensibilidad estética 'emo' muy marcada, su directo se movía entre el rap experimental y esa oscuridad digital tan propia del underground actual. Durante su concierto confesó que no se encontraba especialmente bien aquella noche, pero dio las gracias por la comprensión, sin embargo, era difícil ver que se sentía mal porque no paraba de saltar, bailar y gritar. Lo dio todo en ese escenario.


La noche continuó con Worldpeace DMT, el proyecto del productor Leo Fincham, una propuesta situada entre el electro-pop deconstruido, el hyperpop y el hip hop experimental, en el que también participa Rowan Miles (la otra mitad de The Femcels). Se sintió fresco, divertido, pero de nuevo con una sensibilidad claramente ligada a lo digital.
Hubo un equilibrio constante entre caos y cercanía con el público: llegaron incluso a regalar discos lanzándolos desde el escenario. La voz de Leo Fincham era una locura, con un esfuerzo vocal tan extremo que hacía que me doliera la garganta hasta a mí. Rowan Miles, en cambio, funcionaba como la contraparte perfecta: más sweet, divertida y pícara, interactuando constantemente con el público.
La armónica añadía un matiz inesperado dentro del caos general del directo. En algún punto se disculparon porque no habían tenido la oportunidad de ensayar, pero creo que esto hizo que el concierto fuese más raw, con esa esencia caótica que los caracteriza. Aprovecharon el concierto para cerrar con un tema nuevo e hicieron un repaso de su catálogo, desde Marina hasta Say the Sky is Grey.




El cierre de la noche estuvo a cargo de The Femcels, el proyecto formado por Rowan Miles y Gabriella Turton, un dúo situado entre el electro-pop experimental, donde conviven melodías dulces y una sensibilidad atravesada por el humor, la ironía y lo emocional. El concierto fue caótico y divertido. Le llegaron a pedir al público que hiciera un pogo y que se volviera loco, y el público obedeció al instante.
Hicieron un recorrido por sus temas más famosos: He Needs Me, Even Though You're Blonde (mi favorita), Is Loser an Emotion You Feel Too?, entre otros. Sobre el escenario, jugaban continuamente con el público, rompiendo cualquier distancia entre artista y audiencia.
Quizás lo más interesante de la noche fue comprobar que toda esta música, que muchas veces parece existir únicamente entre playlists, foros, memes y recomendaciones de internet, tiene también una vida propia fuera de la pantalla. Ver a Guccisamo, Worldpeace DMT y The Femcels en directo fue una forma de entender que detrás de toda esa estética digital hay una comunidad real, un público real y una energía que solo termina de cobrar sentido cuando comparte un mismo espacio.
A veces es fácil pensar que estas escenas existen únicamente online, como si fueran fenómenos dispersos que aparecen y desaparecen en distintos rincones de internet. Sin embargo, conciertos como este recuerdan que detrás de cada proyecto hay personas, amistades, referencias compartidas y formas concretas de relacionarse con la música. Quizás por eso la noche se sintió tan cercana: más que asistir a tres conciertos distintos, tuve la sensación de asomarme a una misma escena desde diferentes ángulos.
Una noche de descubrimiento, caos y cercanía, la forma perfecta de arrancar la semana (risas).
