Treinta años en los márgenes: El FIRE!! Festival de Cine LGTBIQ+ abre las pantallas de la resistencia

Treinta años en los márgenes: El FIRE!! Festival de Cine LGTBIQ+ abre las pantallas de la resistencia

@mostrafire

Entrevista: Luis De Gouveia Sousa

Tres décadas de historia no se cumplen para convertirse en un monumento, sino para seguir ensanchando los márgenes.

Del 4 al 14 de junio de 2026, el FIRE!! Festival de Cine LGTBIQ+ de Barcelona reactiva sus pantallas en el Instituto Francés y el Centre LGTBI bajo una premisa que funciona como un mapa de carreteras: "Mil y una historias queer".

El festival no se articula este año como un escaparate de títulos, sino como un dispositivo de resistencia geográfica. En un momento de repliegue global, el FIRE!! opera como un refugio y un altavoz para narrativas atrapadas fuera de los algoritmos de las plataformas de streaming o las salas comerciales.

Esta edición fija su mirada en el mundo árabe y persa, convirtiendo el cine en el único territorio posible para la visibilidad de comunidades que habitan la disidencia bajo contextos de persecución. Aquí, la pantalla deja de ser un objeto pasivo para transformarse en un espacio de disputa y libertad.

El festival expande su lógica más allá del celuloide; es un cruce de caminos donde el cine se entrelaza con el debate político, el transformismo de Hadi Moussally (Salma Zahore) y el movimiento místico de la Compañía Gamart. Un ecosistema de diez días diseñado para repensar el deseo, el cuerpo y la identidad colectiva a través de imágenes que exigen ser vistas a oscuras y en comunidad.

Algunas recomendaciones para tener en cuenta:

Bouchra (4 de junio): La producción marroquí que inaugura el festival cruzando animación y realismo para explorar la intimidad lésbica. La sesión se completará con la performance en vivo de la drag Salma Zahore.

The Crowd: Un retrato crudo y vital en la sección oficial de ficción sobre las aspiraciones de libertad de la juventud disidente bajo el régimen iraní.

Danza Derviche Queer (3 y 6 de junio): El cuerpo toma el espacio de la mano de la Compañía Gamart y Androgyne, un espectáculo hipnótico que deconstruye la danza sufí tradicional en clave queer.

El cine queer de Oriente Medio suele llegar a Europa envuelto en el drama político. A la hora de programar este año, ¿cómo han priorizado la propuesta artística por encima del relato del trauma?

Hemos hecho en primer lugar una selección a partir de todas las propuestas recibidas de esta parte de mundo en los últimos 4 años. Hemos descartado las que no presentaban unos buenos niveles de calidad cinematográfica, pero luego no hemos buscado privilegiar temáticas en particular, para preservar lo más posible la realidad de lo que muestran estos diferentes trabajos. Hay películas que reflejan, efectivamente, lo complicado que puede representar ser una persona LGBTIQ+ en los países “SWANA”, otras que hablan del despertar amoroso como en cualquier otro país, y otras que presentan un enfoque queer muy humorístico (y no por eso carentes de sentido), como pueden ser los vídeos de Hadi Moussally.

El cartel de Hadi Moussally es puro maximalismo y teatralidad. En una época donde las redes sociales suavizan y homogeneizan la estética LGTBIQ+, ¿por qué era importante apostar por una imagen tan maximalista y cargada de simbolismo?

Hadi Moussally es un excelente comunicador. Es un fotógrafo buenísimo, un gran performer, un director de cine muy perfeccionista y sabe poner sobre todo un mensaje con mucho sentido en todo lo que hace, por muy petarda que pueda parece Salma Zahore, su alter ego drag. Todo lo que hace significa: soy queer, soy árabe y es lo que hay, por mucho que ambas cosas os puedan desagradar o bien parecer incompatibles. Es muy importante contar en el FIRE!! con mensajes como los suyos, porque las realidades del colectivo LGBTIQ+ no son ni suaves ni homogéneas, precisamente. Hablamos de vidas reales, de contextos políticos a veces buenos y a veces dramáticos, hablamos de fuerzas horrendas que obran constantemente por invisibilizar el colectivo LGBTIQ+ en el mejor de los casos o de matar a gays y lesbianas, en muchos de ellos. Por eso nuestro mensaje no puede ser suave.

Viendo los cortos de España, territorio cuir, ¿cuáles son las obsesiones formales y temáticas de los creadores más jóvenes aquí en España? ¿Hacia dónde va el nuevo cine local?

Creo que lo que más reivindican los jóvenes directores queer aquí es tener más visibilidad y espacios para producir, mostrar sus películas, y que sean largometrajes. Es muy difícil para ellas y ellos ir más allá de la producción de cortometrajes.

El observatorio para la Diversidad en los medios audiovisuales (ODA) muestra cada año en sus excelentes estadísticas lo tremendamente pobre que es el cine español en términos de producción de cine y series con personajes LGBTIQ+ relevantes, a pesar de lo que puede parecer.

Las cifras reales nos hacen bajar a una realidad muy escasa, más allá de las contadas estrellas fugaces que iluminan cada año el panorama y que se quedan en eso: producciones aisladas y que, tras su breve destello, desaparecen. Tenemos todo un ejercito de jóvenes cineastas queer híper creativos y dinámicos, que ansían producir por fin largometrajes para realmente existir a una escala un poco más grande y adaptada a su realidad, y a quien se les está negando esta posibilidad en la gran mayoría de los casos. Eso es verdaderamente dramático y esa es la frustración que suelen expresar, más allá de la temática de sus películas.

Aquella, por resumirla igualmente de manera breve, podría ser contenida en el principio de realidad: un deseo insistente de mostrar sin tapujo y con el máximo realismo posible cuáles son las realidades de sus vivencias diarias. Para artífices y espejismos están ya aquellas fuerzas que buscan invisibilizarlos.

Entre la danza derviche en vivo y las proyecciones en sala, el festival se la juega por lo presencial. ¿Qué peso político y colectivo tiene hoy sentarse en un cine a compartir una obra frente al consumo individual de las plataformas?

La presencialidad no es un simple deseo, es una necesidad absoluta. Son poquísimas las citas culturales LGBTIQ+ presenciales y relevantes a las que podemos acudir en Barcelona a lo largo del año. Más allá del mero ocio nocturno LGBTIQ+ y de su sinfín de bares y fiestas, el poder asistir juntas y juntos a propuestas artísticas que hablan directamente de nuestras existencias es algo realmente excepcional a pesar de su obvia necesidad. Y poder hacerlo con personas que no son del colectivo LGBTIQ+ lo es más todavía. Por eso, más que un acto político (que lo es), sentarse en una sala para disfrutar colectivamente del mejor cine LGBTIQ+ mundial es de sentido común para cualquier persona que realmente quiera entender lo que significa pertenecer al colectivo LGBTIQ+, sea en nuestro país, sea en partes del mundo donde esto implica tener que lidiar a diario con rechazos sociales o dramáticas amenazas legales.

Cumplir 30 años consolida al festival, ¿Cómo mantienen el espíritu inconformista ahora que son una cita fija en Barcelona?

Es en realidad bastante natural mantener esta llama a nivel de contenidos, porque nos lo facilitan enormemente las propuestas que recibimos. El cine LGBTIQ+ habla mucho, en particular, de los primeros pasos que dan las personas queer jóvenes, que suelen ser ellas mismas, precisamente, ¡muy anticonformistas! La verdad que estas temáticas definen ya casi de por sí un cine fresco, transgresor, diferente y, por eso mismo, muy atractivo. Otra cosa es mantener esta llama para con nuestro público a nivel de comunicación, naturalmente. Allí sí que uno se tiene que adaptar constantemente a los canales de comunicación y a las inquietudes de los asistentes. Para eso contamos con un excelente equipo de comunicación, que sabe adaptarse a estas variables.

Editado en España