Tarta Relena: diez años expandiendo la voz

Tarta Relena: diez años expandiendo la voz

@tartarelena

Entrevista: Luis De Gouveia Sousa

Fotos: Duna Vallès

Después de estos años de crecimiento y giras internacionales, ¿en qué punto sienten que está hoy Tarta Relena como proyecto?

Marta Torrella: Justo ahora nos pillas aquí organizando los conciertos de los 10 años, es precisamente eso: sentimos que celebramos este aniversario y que, por lo tanto, hay una cierta consolidación del proyecto. Después de muchos años aquí con la bandera de “artista emergente”, que a veces es como: ¿cuántos años más vamos a seguir siendo emergentes?, Pero bueno, ya se entiende que la industria es dura y que el mundo es muy grande también.

Sí que en Cataluña y por Europa sentimos bastante que el proyecto se está consolidando, que ya empezamos a tener un poco de carrera y, por lo tanto, se ve por dónde vamos. Es como que damos pasos un poco más firmes.

También es verdad que hay territorios que no hemos explorado mucho y que todavía hay muchísima gente, de hecho, mucha más gente, que no conoce nuestra música que la que sí la conoce. Así que, por suerte, hay camino y hay carrera por delante. Pero sí, sentimos que empieza a haber mochila, digamos.

En un panorama musical cada vez más saturado de estímulos, Tarta Relena ha encontrado en la voz desnuda un territorio radicalmente contemporáneo. El proyecto de Marta Torrella y Helena Ros parte del canto tradicional mediterráneo para expandirlo y situarlo en un espacio donde lo ritual y lo electrónico conviven sin jerarquías.

Lejos de la etiqueta eterna de “emergentes”, el dúo formado por Marta Torrella y Helena Ros atraviesa hoy un momento de consolidación, con la mirada puesta en un nuevo álbum y la celebración de una década de trayectoria.

En los últimos meses han ampliado su universo con el lanzamiento de “El trap de la pesseta”, una pieza nacida del cruce con Los Sara Fontan y Cocanha, donde intervienen el lamento de una trabajadora textil de la posguerra y lo traducen a un lenguaje propio que oscila entre la tradición obrera, la experimentación vocal y la construcción colectiva.

He tenido la oportunidad de verlas en directo en dos contextos muy distintos y, sin embargo, igualmente interesantes: primero, en el Teatre Grec durante La Mercè 2025, en un show de atmósfera brutal; y, meses después, en Razzmatazz, en un concierto benéfico por El Pumarejo. Dos escenarios completamente diferentes pero con la misma intensidad genuina.

Conversamos con ellas en un momento de celebración y transición. Hablamos de intuición y método, de producción y desnudez, de colectividad, de la gira por Estados Unidos y de cómo se construye una identidad sonora que ya es inconfundible.

¿Qué tan consciente es la construcción de su identidad sonora o simplemente ha ido apareciendo con el tiempo?

Helena Ros: Creo que al principio fue algo que hacíamos de forma muy intuitiva y sin mucha pretensión, simplemente probando, jugando, viendo qué nos sentaba bien y experimentando con la combinación de timbres de nuestras voces. Y luego, poco a poco, con la experiencia de los discos, hemos ido entendiendo qué cosas nos juegan más a favor y qué fórmulas nos funcionan mejor a nivel anímico.

También hemos ido descubriendo qué nos interesa más explorar y qué sonoridades no tanto. O sea, yo creo que poco a poco sí hemos adquirido una conciencia, pero nunca ha sido algo premeditado.

No diría que haya sido algo del tipo “queremos hacer esto porque nos queremos diferenciar de X” o “nos queremos parecer a X”. Ha sido una construcción bastante intuitiva.

Marta Torrella: Aunque también había algo de statement, sobre todo al principio, en intentar necesitar solo las dos voces. Luego, cada vez hemos ido ampliando herramientas, pero al comienzo buscábamos un poco la gracia en intentar llenarlo todo con muy poco, con muy pocos ingredientes.

Helena Ros: Va cambiando, pero sí que nos ocupamos, sobre todo, de que los dos pilares sean dos melodías que coexisten y conviven, y que tienen entidad por ellas mismas, digamos. Partimos de esas dos voces existiendo en una canción y, a partir de ahí, vamos vistiendo lo que nos parece que le puede faltar. Si tiene que ver con la percusión o con algo más, yo qué sé, de colchón armónico o tímbrico, lo que sea. Pero partimos siempre de nuestras dos voces.

Marta Torella: A nivel conceptual, cada vez más buscamos que nos cubra un concepto. Y, a partir de ahí, componemos pensando bastante en el formato álbum. Luego cada canción, evidentemente, tiene su historia, su idiosincrasia y su génesis, pero partimos de un marco mental desde el que empezamos a componer.

Cuando empiezan una canción, ¿nace desde la voz o desde una idea conceptual que luego traducen al sonido?
¿Cómo saben cuándo una pieza debe quedarse casi a cappella y cuándo necesita producción electrónica?

Marta Torrella: Creo que es bastante intuitivo también. A veces lo notamos. Pero bueno, muchas veces nos pasa que no notamos que ya funciona y empezamos a añadir cosas, y claramente vemos que no va por buen camino. Y acabamos reculando. Esto también ha pasado mucho: producir de más y, de pronto, decir “quita” y volver al principio. Bueno, este proceso también está diver.

Helena Ros: Yo creo que tenemos más ideas. Antes, quizá, no habíamos desarrollado tanto, o igual simplemente estábamos empezando.

Ahora creo que somos más creativas. También sabemos hablarnos mejor entre nosotras sobre qué ideas nos podrían interesar, qué nos podría gustar o qué nos gustaría probar. Hemos ido refinando el lenguaje y la manera en que nos comunicamos para desarrollar lo que sea que estemos trabajando. Al principio no teníamos esa experiencia ni tantas herramientas, y era todo un poco más rudo en la forma en que hablábamos del sonido o de las ideas. Creo que eso se ha ido precisando y ahora es más elaborado.

Desde su primer EP hasta hoy, ¿qué ha cambiado realmente en su forma de producir?
En “El trap de la pesseta”, recuperan la voz de Núria Campàs. ¿Qué significa intervenir el lamento de una trabajadora textil de la posguerra desde su universo sonoro?

Marta Torrella: Pues este lanzamiento, bueno, este proyecto, es el que hicimos conjuntamente con dos dúos más. Ha sido muy interesante encontrar un método de composición conjunto, que incorporara partes de las formas de trabajar de cada uno: tanto del grupo vocal occitano Cocanha como de Los Sara Fontan que son un dúo instrumental.

Básicamente, era un proyecto que surgía como un encargo: un encargo de una fábrica textil, que ahora es una fábrica de creación, que quería recuperar y crear un universo sonoro que hiciera referencia a las trabajadoras de la fábrica. Por lo tanto, ya había la necesidad de referirse a un material preexistente que no era necesariamente musical, y que teníamos que traducir a música.

Ha sido muy chulo. Por ejemplo, escogimos patrones textiles y los usamos como partitura, y también surgieron diferentes formas de tomar referencias y traducirlas a música. A nivel textual, había mucha literatura más bien política o sindicalista, porque claramente era un contexto obrero.

El proceso ha sido bastante orgánico, gracias al diálogo no solo entre Helena y yo, que ya manejamos bastante bien, sino también con los otros dos dúos. Ha sido un juego muy de pregunta y respuesta para usar estas referencias de una forma musical, y el resultado final nos gustó mucho. Porque, al final, eso era lo que nos importaba.

En ese tema también se cruzan con Los Sara Fontán y Cocanha. ¿Cómo se construyó ese diálogo entre voces y energías tan distintas? ¿Cómo fue esta experiencia?

Helena Ros: Pues la verdad es que fue súper enriquecedor y también muy bonito desde el punto de vista personal, porque había mucha admiración de unos hacia otros. Pero nunca habíamos trabajado juntos y, a la vez, sabíamos que todos sonábamos muy distintos.

Entonces fue como fundirse, probar a ver qué tal, y se instauró una dinámica de composición colectiva que fue súper mágica. No hablamos de cómo queríamos trabajar; luego entendimos que el encargo consistía en plasmar la colectividad. Así que, a la hora de hacer estas sesiones de creación, todos estuvimos hablando el mismo lenguaje y experimentando un poco, probando cosas nuevas.

Creo que también había muchas ganas de trabajar conjuntamente, así que fue fácil facilitar los procesos y estar abiertos a lo que proponían los demás.

Marta Torrella: Tal como dice Helena, todo surgía muy a partir del juego y de la experiencia de estar juntos en una sala muchas horas. En ese tiempo, haciendo música, iban saliendo cosas que nos parecían interesantes, y entonces se quedaban… o no.

Marta Torrella: Pues era la tercera vez que íbamos a Estados Unidos con este booker. Sí que notamos, como decíamos al principio, cierta solidez: era la tercera vez y empezábamos a conocer el sitio. Además, empezaba a venir gente que ya nos conocía, más que personas atreviéndose a ver algo que no conocían.

En este sentido, ha sido muy gratificante, porque hubo un público muy entregado. Aunque sí es verdad que allí, en Estados Unidos en general, el público tiende a ser muy abierto y festivo en su forma de acercarse a la música, cosa que contrasta bastante con Europa, o al menos con Barcelona y Cataluña. Allí la gente va a ver música, sea lo que sea, y ve normal pagar una entrada aunque no sepa exactamente qué va a ver, confiando en que se sorprenderá.

Además, el público es muy expresivo, y eso hace que sea muy gratificante: sientes que hay alguien ahí, alguien con quien estás interactuando.

Helena Ros: Siempre estamos muy agradecidas. Son conciertos muy sorprendentes, además de venir desde tan lejos y recibir una respuesta tan buena. Es muy gratificante, la verdad, y hemos encontrado gente excelente en los equipos de programación y producción. La gente que está ahí trabajando para que estos proyectos salgan es muy atenta, delicada, abierta y dispuesta. En general, ha sido una experiencia muy positiva.

En su reciente gira por Estados Unidos, ¿qué diferencias sintieron en la recepción del público frente al europeo?, ¿Hubo alguna ciudad o espacio que las sorprendiera especialmente?
¿Se encuentran trabajando en un disco nuevo ya?

Marta Torrella: Todavía no. Pero el plan es este año. Estamos buscando las “semillitas”, ver dónde vamos a ponerlas.

Marta Torrella: Pues mira, justamente nos hemos embarcado en una superaventura: hacer un concierto con muchas colaboraciones. En nuestros conciertos, siempre estamos solas las dos en el escenario, y es algo que nos encanta y nos gusta mantener de esta forma.

Pero en estos 10 años hemos podido formar parte de otras agrupaciones, como por ejemplo el proyecto con Los Sara Fontan y Cocanha. También hemos sido coristas de otras bandas o parte de otros proyectos. Esto nos ha formado mucho como músicos, y teníamos ganas de que esto también formara parte de la celebración de los 10 años.

La idea es hacer un concierto mixto, con canciones nuestras de todos los discos y canciones de otros grupos con los que hemos compartido escenario. Será como una gran fiesta en la que irá subiendo gente al escenario y compartiremos estas canciones, algunas nuestras y otras de ellos.

¿Cómo se preparan para esta próxima fecha en Barcelona?