Sylvia: residente de TÓRAX y una de las voces del techno experimental en Barcelona
Sylvia nació en Suecia, pero vive en Barcelona desde hace años. Su relación con la música se inició con una formación en música clásica (el piano), y no fue sino hasta su llegada a la capital catalana cuando se despertó su interés por la cultura de club. Desde entonces, Sylvia ha desarrollado un enfoque personal dentro del techno, marcado por la experimentación, la narrativa y una fuerte atención al contexto en el que pincha. Su crecimiento está estrechamente ligado a Barcelona y a su ecosistema de proyectos independientes, clubes y colectivos.
Sylvia: residente de TÓRAX y una de las voces del techno experimental en Barcelona


Te mudaste desde Suecia a Barcelona. ¿Cómo evolucionaste como artista desde tu llegada aquí? ¿Qué te ha dado Barcelona que no te habría dado otra escena?
Bueno, se podría decir que cuando vivía en Suecia, yo no conocía la música electrónica para nada, ni salía de fiesta. Y me mudé a Barcelona con 18 años. Antes de eso, solo me había dedicado a la música clásica.
Estudié en un instituto de música clásica, tocaba el piano, y mi vida giraba mucho alrededor de la música, pero no me imaginaba para nada que iba a terminar yendo por este otro lado. Recién a los 21 descubrí la electrónica. Iba a fiestas clandestinas en Badalona y a veces a otros sitios así, muy chulos.
Y sí, fue un poco de cero a cien. Empecé por la producción musical, que en su momento era más ambient y música experimental. Pero en la pandemia empecé a pinchar, y desde ahí no paré.
De Barcelona estoy muy, pero muy orgullosa de la escena que tenemos. Lo que dijiste vos es tal cual: me inspiro muchísimo y me define un montón lo que hacen los proyectos y artistas que tenemos alrededor. Me he sentido súper bien recibida. Creo que hay muchísimo talento y dedicación, aunque no necesariamente haya tantos recursos para los proyectos independientes en Barcelona. Siento que la gente lo da todo.
También creo que se está haciendo un trabajo bastante importante de inclusión acá, tanto desde la escena underground como desde los propios clubes. Cada día descubro nuevos artistas y proyectos locales que me flipan. Me parece que hay muchísimo talento. Y también siento una sintonía muy fuerte entre Barcelona.
Tu residencia en Torax (Razzmatazz) se ha convertido en un espacio donde se expande, ¿Qué representa para ti Torax?, ¿Qué exigencias o libertades te da pinchar ahí? ¿Cómo vives esa fiesta?
Bueno, para mí Tórax representa un espacio creado por amantes de la música, un lugar donde siento que muchos sueños se están haciendo realidad, sobre todo gracias al trabajo del equipo de Human.
Durante mucho tiempo nos faltaba un espacio así en Barcelona: un sitio donde bailar tranquilos, con un buen sistema de sonido. Es como un lugar que abrió muchísimas puertas para la escena local y para los artistas que tocamos ahí, porque nos permite compartir line-up con figuras legendarias del techno.
A la vez, siento que existe mucho margen para innovar y para descubrirse como artista. En cuanto a exigencias y libertades, mi sonido siempre ha sido bastante experimental dentro del techno, y en Tórax me siento completamente libre para pinchar exactamente lo que quiero. Nunca tengo que dudar de mi selección: puedo poner toda la música que escucho en mi casa sin preocuparme por si va a encajar o no.
También me he sentido 100% apoyada por el equipo de Tórax desde la primera edición, que fue en febrero, cuando hice la prueba. Esa vez pude abrir, y aunque me inspiran muchísimo los headliners, también siento que los artistas locales podemos ayudar a definir cuál es el sonido de todo esto. Hemos estado incluidos desde la primera edición, y eso marca una gran diferencia.
En cuanto a exigencias, creo que siento la responsabilidad de poner realmente mi alma en los sets. Expresarme a full. Tocar siempre al límite, intentar innovar un poco, no ir a lo seguro, sino presentar una selección realmente pensada.
Sylvia nació en Suecia, pero vive en Barcelona desde hace años. Su relación con la música se inició con una formación en música clásica (el piano), y no fue sino hasta su llegada a la capital catalana cuando se despertó su interés por la cultura de club.
Desde entonces, Sylvia ha desarrollado un enfoque personal dentro del techno, marcado por la experimentación, la narrativa y una fuerte atención al contexto en el que pincha. Su crecimiento está estrechamente ligado a Barcelona y a su ecosistema de proyectos independientes, clubes y colectivos.
Actualmente es residente en Tórax y Human en Razzmatazz, y forma parte de 01366, una plataforma con una fuerte conexión con la escena underground británica. A lo largo de los últimos años ha pasado por contextos muy distintos, desde salas como Apolo y Razzmatazz hasta espacios como Soundit y el festival MIRA.
En esta entrevista hablamos sobre su evolución como artista, la importancia de los espacios que apuestan por la libertad creativa, el rol de las residencias en su desarrollo como DJ y las influencias que atraviesan su manera de entender el techno.
También formas parte de Human en Razzmatazz, ¿Cómo cambia tu enfoque cuando pasas de Torax a Human? ¿Cómo describirías una noche de Human en Razz?
Pues yo creo que en Human me siento muy en casa, porque desde que llegas, te recibe el host, saludas al técnico de sonido y te preparas para pinchar, todo el equipo te trata súper bien. Te sientes muy a gusto. Para mí ya se ha vuelto casi un ritual: siempre empiezo preparándome un poco en el estudio, que me queda muy cerca, y casi siempre voy con algunos amigos. Poner el primer track se ha convertido en una especie de ceremonia.
Y el público es muy diferente según la noche. Siento que, gracias a pinchar en Human, he podido descubrir y desarrollar mi sonido, pero siempre yendo con el flow de la pista y viendo en qué mood nos encontramos ese día. Porque, como sabes, las noches de Razz son muy distintas dependiendo de la época del año y de mil factores más. Es un espacio donde todo cambia, pero siempre de una forma que inspira un montón.


01366 tiene un ADN muy específico dentro del techno actual, ¿Qué te aporta ser residente dentro de un proyecto tan definido estética y sonoramente?
Han sido parte de mi carrera como DJ desde el principio, porque su fundador, fue de las primeras personas que me bookeaban y me daban espacio en Barcelona. Entonces, todos los de 01366 somos como una gran familia, desde los fundadores hasta Harry, que es mi booker y que trabaja muy activamente con 01366 en Manchester.
Nos une una visión compartida muy clara: como decías, la estética es bastante minimalista, y siento que está muy inspirada en sus orígenes en el Reino Unido, en la escena underground de Manchester. Y eso también se nota mucho en lo musical.
Creo que es una plataforma que funciona como casa para talento local, tanto allá en el UK como aquí en Barcelona, además de artistas internacionales de muchísima calidad. Así que, sí, para mí encaja perfectamente tanto a nivel personal como musical. Y esos dos aspectos, para mí, siempre tienen que ir de la mano.
Normalmente elijo primero una carpeta y escucho música. Siento que, justo para esta fecha con Rødhåd, el set tiene que estar muy alineado con mi estilo musical. Entonces, mi proceso consiste en seleccionar música que he estado escuchando últimamente, algunas cosas que tengo guardadas en mis carpetas, y armar una idea general.
Después, lo que siempre intento es asegurarme de llegar descansada el día del evento, para poder fluir completamente en el momento. Sobre todo en los warmups, es fundamental sentir en qué estado está la gente y guiarles poco a poco. La idea es llevarlos desde los primeros pasos hasta el final del set, creando emoción y preparación para que todo fluya.
¿Cómo te preparas para pinchar este sábado en Apolo?
Bueno, si empezamos por MIRA, es un festival al que asistí por primera vez hace unos cinco años como voluntaria, trabajando en la barra. Desde entonces he ido muchas veces porque la curaduría siempre es impecable. Y con MIRA me pasa algo parecido que con Tórax: cuando me bookearon sabía que allí podría expresarme con libertad, porque el público valora muchísimo la experimentación artística.
Cuando estaba terminando mi set, Elena, una de las personas que lleva la programación, me agarró y me preguntó si podía tocar dos horas más en otro escenario, porque el festival estaba lleno y necesitaban abrir uno adicional. Fue muy emocionante, porque fue como: “Wow, ok… voy a tocar dos horas más en otro escenario”. Estaba ahí revisando mis carpetas, redescubriendo música mía, y se sintió muy espontáneo e inesperado. Y estuvo muy guay. Me sentí súper bien recibida por el público, fue muy bonito.
El Soundit también es un proyecto que me encanta porque el equipo es muy amante de la música y piensa mucho en cómo curar un espacio de calidad, tanto en sus eventos en Monumental como en el festival que empezaron. Me sentí muy bien acogida. La línea artística de la noche estaba muy bien pensada. Creo que hubo un contraste muy bonito: innovaron, pero a la vez mantuvieron un guiño a la tradición. Quedó muy redondo.
Has tocado en eventos relevantes como Soundit y MIRA Festival, que son dos universos bastante distintos, ¿Qué te llevaste de cada experiencia?
Para cerrar, me gustaría hablar un poco sobre tus influencias, ¿Qué géneros o artistas ajenos al club te inspiran en tus DJ sets?
Yo diría que me inspira mucho la literatura, porque mi nombre real es Alice, pero elegí el nombre Sylvia por la escritora Sylvia Plath. Me parece que su universo tiene un tono muy melancólico y una intensidad sutil. Sí transmite mucha energía femenina, pero a la vez siento que cuestiona lo que significa ser mujer y artista, y esa sensibilidad es algo que quiero reflejar en mis sets. Muchas veces he empezado streams o presentaciones con poemas suyos.
También me inspira mucho el realismo mágico, autores como Haruki Murakami o Gabriel García Márquez. Y, como muchos de mi generación, David Lynch también es una gran influencia. En cuanto a la música, soy súper fan del hip hop afroamericano. Amo el piano y cosas muy diferentes al techno, pero también sigo conectada con la música clásica.
*Esta entrevista se hizo en Diciembre de 2025


