Sega Bodega: un glitch emocional en “Ess B”
Para quien no lo tenga ubicado, Sega Bodega lleva años moviéndose en los márgenes de la electrónica experimental sin terminar de encajar del todo en ninguna escena concreta. Pero a la misma vez, su sonido se siente presente en la identidad de muchas artistas como Arca, Charlotte Gainsbourg, FKA twigs, Caroline Polachek, o Björk.
Sega Bodega: un glitch emocional en Ess B


Texto: Joana Fornós
Fotos: Sega Bodega
Para quien no lo tenga ubicado, Sega Bodega lleva años moviéndose en los márgenes de la electrónica experimental sin terminar de encajar del todo en ninguna escena concreta. Pero, al mismo tiempo, su sonido se siente presente en la identidad de muchas artistas como Arca, Charlotte Gainsbourg, FKA twigs, Caroline Polachek, o Björk. Productor, cantante y fundador de NUXXE, su música mezcla club oscuro, pop mutante, UK bass, ambient y melodías emocionales. Más que seguir tendencias, siempre ha parecido interesado en deformarlas y no seguir las normas: canciones que suenan frías y vulnerables al mismo tiempo, ritmos rotos, voces procesadas y una sensación constante de mucha intimidad e incluso, diría, de timidez.
¿Sabéis la sensación de encontrar algo que parecía esperarte desde hace años?
En 2017, el consolidado productor irlandés Salvador Navarrete (Galway, 1992), más conocido como Sega Bodega, dio a luz un EP de 6 temas llamado Ess B, lanzado a través del sello Crazylegs. Un EP al cual sentía que tenía que dedicarle un espacio con palabras y amor, ya que me ha acompañado mucho en los últimos 6 meses, y cuando un álbum te acompaña, hay que darle su reconocimiento. De los EP (se puede decir que es como un miniálbum) más placenteros, sensuales y completos que existen en mi baúl musical.


A pesar de que el EP tiene ya casi 10 años, llegó a mis manos hace apenas 1-2 años, gracias al tema colaborativo de CC con Shygirl: la puerta de entrada a este maravilloso imaginario sonoro, tan glitcheado y onírico a la vez. La primera vez que lo escuché fue como: “esto es lo más soft-hot que he escuchado en mucho tiempo”.
Reflexiono y pienso que quizás tiene sentido que el EP de Ess B lo haya descubierto hace relativamente poco, ya que quizás es un ilusorio sonoro que estaba adelantado para esos años. Suena como un borrador emocional y sensorial de todo el “boom” de Sega Bodega que vendría todos estos años después. Hay bajos muy físicos, percusiones minimalistas y sintetizadores que parecen derretirse y que nunca llegan a explotar en un típico "drop". Sega Bodega todavía no estaba en esa etapa más melódica y confesional de Salvador o Romeo, pero aquí ya empieza a aparecer esa obsesión suya por mezclar frialdad tecnológica con mucha vulnerabilidad emocional.
Lo interesante es que el EP nunca intenta sonar limpio. Pienso que hay algo en lo contaminado que genera placer: parece construido desde el error y desde la saturación. Pero, ¿cuántas cosas maravillosas no han nacido sino a partir de un error? Muchas canciones tienen esa estética casi “post-club”, donde el ritmo importa menos que la atmósfera que te deja impregnada. Es música de club, sí, pero vista más desde el after, desde la disociación y desde la intimidad más que desde la propia pista o, al menos, es como yo lo vivo. Nightlife futurista, identidad mutante y club entendido como un refugio en donde una puede ser quien le plazca.
Una empieza obsesionada con “CC”, pero lo bonito de Ess B es que cambia contigo (o tú cambias con él). Luego una se queda con “3310”, que tiene exactamente eso de lo que hablo. Al principio puede parecer incómoda o incluso antimusical: fragmentada, seca, casi hostil. Pero cuando haces clic, se convierte probablemente en una de las piezas más adictivas del EP. Hay algo hipnótico en cómo repite patrones mínimos y en cómo utiliza el espacio. Parece una canción hecha de interferencias emocionales, un viaje por el mismísimo cielo, en donde cuando crees que no te puedes sostener más volando, alzas el vuelo de nuevo.
La belleza nunca aparece de forma inmediata, y este EP es un ejemplo. Sus canciones muchas veces funcionan como objetos extraños que una necesita habitar antes de entender. No buscan complacerte rápido; buscan deformar y deconstruir tu escucha e incluso la manera de entender un tema de música electrónica. Es verdad que las colaboraciones son fundamentales porque Ess B no se entiende sin la escena que lo rodeaba. NUXXE no era solamente un sello: era casi una respuesta queer y underground a una electrónica británica que todavía seguía bastante dominada por códigos masculinos y rígidos. La presencia de artistas como Shygirl aportaba precisamente eso: sexualidad ambigua, actitud confrontacional y una estética donde lo artificial se convertía en algo íntimo. Creo que se puede hacer una metáfora y comparación con lo “queer” en este EP, no solo por quién participa, sino por cómo destruye estructuras tradicionales de canción y de música de club. Nada termina de resolverse del todo; todo parece estar mutando constantemente. Incluso las voces están tratadas como cuerpos líquidos, irreconocibles a veces, lejos de cualquier idea clásica de autenticidad vocal.
Quizás por eso Ess B sigue sonando tan vigente. Porque nunca intentó predecir el futuro; Sega entendió antes que nadie cómo se sentía poder habitarlo.

