KHAZNA, el debut de Kiss Facility, una escucha más allá del lenguaje

KHAZNA es el álbum debut de Kiss Facility, el proyecto conjunto de Sega Bodega con la cantante emiratí-egipcia Mayah Alkhateri. En entrevistas, Mayah ha explicado que “Khazna” (que se traduce como “tesoro” o “bóveda”) representa significados ocultos. Y que, debido a las 'restricciones de su cultura’, temas como el deseo sexual o las crisis de identidad no se hablan, por lo que el disco se convirtió en ese lugar, un lugar para hablarlos sin barreras.

4/21/2026

KHAZNA, el debut de Kiss Facility, una escucha más allá del lenguaje

Texto: Luis De Gouveia Sousa

Fotos: Instagram

KHAZNA es el álbum debut de Kiss Facility, el proyecto conjunto de Sega Bodega con la cantante emiratí-egipcia Mayah Alkhateri. En entrevistas, Mayah ha explicado que “Khazna” (que se traduce como “tesoro” o “bóveda”) representa significados ocultos. Y que, debido a las 'restricciones de su cultura’, temas como el deseo sexual o las crisis de identidad no se hablan, por lo que el disco se convirtió en ese lugar, un lugar para hablarlos sin barreras.

Para mí, el disco se presenta como una obra que prioriza una atmósfera envolvente, profunda y sensible por encima de la inmediatez de un sonido de club. En este caso, creo que no entender el idioma (Mayah canta en árabe, idioma que no entiendo) no es una limitación. Al escuchar un álbum por primera vez, trato de prestarle mucha atención a las letras y sus significados, pero en este caso, las letras no son un medio para un significado literal, sino un instrumento más dentro de la canción.

En este álbum no te queda otra opción que dejarte llevar por las texturas de las canciones, las melodías, la profundidad de la voz de Mayah; resulta que la escucha se vuelve más corporal e intuitiva que "literal". Y creo que esto le pasó al mismo Sega Bodega, que durante la grabación de "Kotshena" empezó a describir imágenes que coincidían exactamente con lo que Mayah estaba cantando, cuando él no sabía de qué iba la letra de la canción en primera instancia.

El inicio del álbum es brutal, arranca con “Lynch”, el tema que establece la atmósfera para lo que será el resto del disco. Inspirada en el director David Lynch, se supone que trabajaron en este tema el día que falleció el director, quien es de gran inspiración por su "meditación trascendental", y es una canción que juega muy bien con la tensión de los extremos: un sonido que puede sentirse industrial, con una voz etérea.

Tuve la oportunidad de escuchar “PLASMA” meses atrás, durante la fiesta Destrucción de Safety Trance (en donde pinchó Sega Bodega y a la que pude ir para tomar algunas fotos). Se sintió como un momento de contención dentro de una Sala Apolo que hasta entonces se movía rápida y eufórica.

No conocía a la superestrella del pop turco Aleyna Tilki hasta que escuché “Ishara” (que se traduce como “señal” o “gesto”), pero quizás sea una de mis canciones favoritas del disco (aunque es difícil escoger). Tiene un inicio nostálgico, mezclado con melodías shoegaze y, por momentos, un ritmo más pegajoso. Es una mezcla perfecta.

Noon”, la sexta pista del disco, es uno de los grandes highlights. Utiliza versos del poeta palestino Mahmoud Darwish, específicamente de su obra Estado de sitio, escrita originalmente en 2002 durante el asedio a Ramallah. La canción recupera un poema potente que, en el contexto actual, se siente más relevante que nunca, especialmente ante el genocidio contra el pueblo palestino.

Qamar 14” puede ser la canción más shoegaze del disco: guitarras distorsionadas y las voces envolventes de Mayah construyen el sonido perfecto para empezar a despedir un álbum que se siente nostálgico, místico, pero muy poderoso. KHAZNA cierra con “Flux”, un broche de oro para un disco de esta intensidad: es, literalmente, el respiro final, dejarse llevar, fluir, soltar.