Juan Sauras y la necesidad de seguir creyendo
Decides apostar por un pop de autor luminoso y cercano en un momento donde la tendencia urbana tiende a la saturación y al desapego. ¿Qué te llevó a elegir esta paleta sonora más limpia y orgánica?
Creo que parte de una búsqueda personal por encontrar un espacio de calma y quietud. Un lugar en el que la sencillez se convierta en algo grande y la atención se enfoque a los detalles más insignificantes. La exageración y sobrecarga de estímulos me nubla y no facilita que pueda expresar lo que realmente deseo. Es justo cuando todo se apaga que comienzo a generar ideas en las que creo.
Juan Sauras es compositor y cantante madrileño. Su música se mueve entre el pop alternativo y la canción de autor contemporánea, construyendo un universo donde el paso del tiempo, la memoria, las relaciones humanas y la búsqueda de un lugar en el mundo ocupan un lugar central. A través de una escritura íntima y cercana, sus canciones convierten preguntas profundamente personales en historias con las que resulta fácil identificarse.
Con Sobre el mundo, su nuevo EP, Juan da forma a un recorrido de tres canciones que reflexionan sobre la incertidumbre, el amor y la necesidad de seguir encontrando belleza incluso cuando todo parece cambiar. Producido junto a Karma C, este nuevo trabajo consolida una propuesta cada vez más definida, donde la sensibilidad emocional convive con melodías luminosas y un sonido que transita entre el pop de autor y el pop alternativo.


Tu trabajo gira en torno a la fragilidad de los vínculos actuales. ¿Cómo se traduce esa fragilidad a la estructura de una canción para que resuene de forma contemporánea sin caer en los tópicos del pop romántico tradicional?
En mi caso, compongo en base a lo escrito. La música acompaña a mis palabras y me guío siguiendo sensaciones. Visualizo una imagen que acompaña a la canción y trabajo en torno a ello. Pienso en su textura, temperatura o su luz, por ejemplo. No presto excesiva atención al academicismo, dejo que lo que suena bien se quede.
¿Cómo trabajas la lírica para aproximarla a una sensibilidad pop más fluida, tierna y cercana a tu generación?
Es algo inevitable, soy hijo de esta generación. Tengo las mismas problemáticas, vivencias y preocupaciones que el resto de personas, de lo único de lo que me siento responsable es de darle un significado propio. De encontrar lo mágico en todo esto, en la cotidianidad.
No enfoco mi atención en tratar de cambiar aquello que no puedo. Asumo lo irremediable y recuerdo los motivos por los que me ilusiona mi proyecto. Mi esperanza en la música es un impulso irrefrenable, llegue hasta donde pueda llegar. Solo el hecho de poder crearla ya me parece un privilegio.
En “Piensa el tiempo” hablas de la dificultad de habitar el presente por el miedo al futuro. Como creador independiente en el Madrid actual, ¿cómo logras gestionar esa incertidumbre para que no bloquee tu proceso creativo?




Me gustaría que resonara la tristeza del aislamiento, sin ser un mensaje puramente negativo. No todo está perdido, es justo la reivindicación de lo humano, la sensibilidad o la empatía lo que puede sacarnos de esto.
Madrid está muy presente en la identidad de muchos músicos emergentes. ¿De qué manera influye la realidad de la ciudad en la atmósfera emocional de este EP?
Es Madrid porque vivo aquí, pero en el fondo es la sensación que me generan las grandes ciudades. La nostalgia que suscita la inmensidad ante lo pequeños que somos. Las millones de vidas que coexisten, las veces que sucede el mismo hecho en un día, todo en un solo espacio. En mi caso, es esta la forma en la que la ciudad me inspira a crear.
El EP cierra con una defensa de la ilusión y de la belleza de estar vivos. En un contexto social que a veces propicia el aislamiento, ¿qué esperas que active Sobre el mundo en él cuerpo y en el ánimo de quien lo escuche?
Pienso que actualmente estamos ante un mundo individualizado y aislado, parece que se nos ha olvidado la fuerza de lo colectivo. Tal y como yo lo veo, el amor, de la forma que sea, es la máxima exposición de la fuerza común. Por todo esto, ante un mundo cada vez más desolador, el olvido del compañerismo y la potencia de la unión, creo que es actualmente una postura política necesaria.


