Fragment A: comunidad, archivo y resistencia desde los ojos del sur global
Fragment A: comunidad, archivo y resistencia desde los ojos del sur global


Camila Rizzo y Sofi Sasso en Fragmenta TMF Showcase - Ph. Judit Panxeta
Fragment A nació en Colombia en 2018 y ahora tiene base en Barcelona. ¿Cómo ha cambiado el proyecto desde su origen ligado al Festival Estéticas Expandidas hasta convertirse en una plataforma para la diáspora latinoamericana?
Ha cambiado muchísimo. Se puede decir que ya no es lo que era. Estéticas Expandidas surgió en el 2017 y era un festival internacional, pero que vinculaba música con arte contemporáneo, era como un festival muy grande. Y lo que sucedió en ese festival es que muchísimas de las propuestas tenían alguna forma sonora; algunas más musicales, otras que eran como más artes plásticas… Y en ese momento surgió la idea del festival de compilar a los artistas que pasaban por él.
Así nació la primera edición de Fragment A. Luego surgió esta otra idea de empezar a tejer redes con otras cosas. Entonces en ese momento empezamos a compilar gente de Latinoamérica en colaboración con otras plataformas.Y Fragment A hasta la pandemia funcionó así, o sea, no tanto como un sello como lo manejamos ahora, sino más como un recopilatorio de vínculos entre países de Latinoamérica.Y entonces, bueno, en ese momento llega la pandemia. En 2020 hicimos como la última compilación, que fueron cuatro discos con una plataforma de Bogotá.
Nico tenía intereses similares. Hablábamos y sentíamos afinidad. Incluso vivimos un ratito juntas en la casa de Nico. También en ese momento hicimos las primeras redirecciones del sello. Y en ese momento fue cuando empezamos de a poquito a ver cómo íbamos configurando el proyecto.
Entonces hicimos un primer lanzamiento que fue el de Nico. Un EP cortito que fue la excusa también para arrancar con algo. Y después de eso ya nos pegó la ambición en algún momento. Hicimos un primer evento que nos fue fatal, en la Sede. Pero de ahí para mí empezó algo muy bonito que tenemos que es que realmente nos comunicamos muy bien entre las dos. O sea, pensamos juntis, si coincidimos o no coincidimos lo hablamos. O sea, como que llevamos el proyecto muy de la mano y como con mucho cariño.
Hicimos un primer showcase en Barcelona que fue también un formato más chiquitito, y eso salió súper bien. Y de ahí fuimos construyendo como muy de a poquito distintas cositas, distintas fechas y editando también con mucha calma. Creo que era importante también ir despacio. Ahora es más un sello discográfico. Es un proyecto impulsado por ver un poco las narrativas del sur global, desde el sur global y no desde las miradas del norte. Porque si bien trabajamos también la vida con artistas del sur de la Abya Yala, también hay preguntas que nos surgen como, ¿qué es ser un artista del sur de la Abya Yala? o ¿qué es la música electrónica?
Fragment A no es solo un sello discográfico, ni únicamente una plataforma de difusión: es un proyecto en constante mutación que ha sabido desplazarse desde un archivo de artistas vinculados a un festival en Colombia hasta convertirse en un espacio de encuentro para la diáspora latinoamericana en Barcelona. Lo que comenzó en 2018 como una extensión del Festival Estéticas Expandidas hoy funciona como un nodo que articula música, pensamiento crítico y comunidad, atravesado por preguntas sobre identidad, territorio y las formas de hacer electrónica desde el sur global.
Lejos de las lógicas del mainstream, Fragment A propone una práctica situada: una manera de curar, editar y programar que pone en el centro las voces que habitan los márgenes, cuestiona las jerarquías de la industria y apuesta por modelos de trabajo más horizontales y sostenibles. En una escena como la barcelonesa, marcada por la gentrificación y el circuito internacional de club, su trabajo abre grietas para imaginar otros espacios posibles.
A lo largo de los años, han tejido una red que conecta a decenas de artistas latinoamericanos, explorando no solo la diversidad sonora del continente, sino también las condiciones materiales, políticas y afectivas desde las que se produce.
Nos sentamos con Feli Cabrera López (Efe Ce Ele, fundadore del proyecto) y Nico Lettieri Lodigiani (Hagamos Ruido), co-directore. Hablamos sobre procesos, contradicciones y aprendizajes, pero también sobre el futuro: cómo sostener un proyecto sin convertirse en producto y qué significa, hoy, construir comunidad desde la música electrónica.


Efe Ce Ele en Fragmenta TMF Showcase - Ph. Frank Tinjaca
Definen su trabajo como una forma de repensar la música electrónica desde una perspectiva asimétrica, fragmentada y queer. ¿Qué significa eso en la práctica cuando curan música, editan compilaciones o programan eventos?
Cuando hablamos de música electrónica, de repente empiezas a entender que a veces está muy ligada a un circuito más académico o a veces un circuito más comercial, entonces definir algo como música electrónica está muy cargado de contradicciones, es muy amplio, porque la realidad es que hay muchas cosas dando vueltas a eso. En un momento como que intentamos reducir eso a lo más básico, por así decirlo, que es que, de alguna manera, en su mayoría la música está producida por elementos electrónicos.
Después, la complejidad de América Latina y por la cantidad de cosas que están sucediendo al mismo tiempo, hablar de música electrónica desde algo que da por hecho que todas las personas que participan en ese mundo son iguales y tienen las mismas capacidades de producir y tienen ganas de hacer lo mismo, creemos que no es así. También hay algo muy importante que es la mirada que se da de las producciones culturales electrónicas, del norte hacia el sur. Lo que sí vemos es que en la pista, sobre todo en el club, que también es una pregunta que nos hacemos mucho en relación a la música electrónica, es que no es sólo ser DJ, no es sólo hacer eventos nocturnos, no es sólo hacer música de club… y está un poco cooptada por eso. La identidad nace de las personas que vienen del sur del Abya Yala, la América Latina, con todas sus complejidades y también lo que buscamos es, de alguna manera, intentar mostrar esa diversidad y las posibilidades que hay detrás de eso.
Lo importante también es que sí se esté dentro de ciertas formas de pensar la cultura, cierto posicionamiento político frente al mundo, y cierta mirada de qué entendemos por comunidad, qué entendemos por redes, qué entendemos por alianzas, que las personas con las que participemos de alguna manera después funcionen como multiplicadores, que sigan compartiendo y haciendo lo que un poco vamos construyendo.
Intentamos siempre que las artistas sean personas e identidades que estén siempre un poquito más en los márgenes, como que hay algo que nos pasa con la hegemonía en general, en todos sus términos, desde una perspectiva de género, desde una perspectiva de vivir en una ciudad, desde los recursos que tienes… Pero sí siempre hay algo que encontrar en los márgenes, que genera como estas miradas fragmentadas, o más rotas, o más porosas, que es donde nos interesa estar. La mirada anticolonial dentro de Fragment A es una base, la interseccionalidad y cómo tener una perspectiva no capacitista y pedagogías que sean para todas y darle lugar a la gente. Abrir las puertas a que todo el mundo que quiera y pueda vamos a intentar buscar la manera de que participen.
En su manifiesto hablan de cuestionar las lógicas de producción de la industria mainstream. ¿Cómo se traduce esa postura en las decisiones editoriales o en la forma en que trabajan con artistas?
Yo creo que hay una cosa de la industria mainstream que maneja un modelo industrial en el que no estamos de acuerdo, pero tiene pequeñas cositas, como esto de pensar en la profesionalización, que pensar en la profesionalización desde nuestra perspectiva no es entrar en la lógica directamente, sino no precarizar. Jamás trabajaríamos con una persona que se lleva el 70% del fee de un espectáculo, evento o producción. Como que hay algo en todo esto que si intentamos verlo como desde la horizontalidad, ¿no? Entonces, si vamos a pensar que una persona, su trabajo vale, pues vale igual que el del resto.
Queremos que todo sea, de alguna manera, lo más justo, entre comillas, posible. Entonces también está bueno, parte de esa profesionalización, que es verdad que hay como una especie de distanciamiento y hasta cierta frialdad podría parecer, que no lo es en verdad. Siempre vamos a buscar que las cosas sean amorosas y cuidadas.


XIWIRE en Fragmenta TMF Showcase - Ph. Frank Tinjaca
A lo largo de estos años han editado música de 97 artistas latinoamericanos y colaborado con distintas plataformas y colectivos. ¿Qué han aprendido sobre la escena experimental latinoamericana a través de ese archivo que están construyendo?
Hay algo que pasa muy bien en América Latina, y es que como hay una escasez de recursos en general muy grande, en consecuencia hay un semillero de mucha potencia, porque la gente no necesita tener un montón para hacer. Con dos cositas ya empieza. Pero hubo muchos años por lo menos en Argentina, después de la dictadura cívico militar que ahora es el 24 aniversario, hasta el 2010 más o menos, donde no paraban de pasar cosas. Pero hay gente produciendo en todos lados.
Latinoamérica es un continente gigantesco. Y de una manera muy linda de poder llegar a eso es la colaboración justamente con los lugares, con los colectivos que trabajan en otros territorios. Sabemos que seguramente en cada rincón de ese continente hay alguien haciendo algo, pero ¿Cómo lo vamos a conocer? Necesitamos también una mediación, ¿no? Entonces eso también es muy lindo, el generar ese tejido en un continente que es tan grande a nivel territorial. Pero hay otra cosa que también yo creo que aprendimos en este proceso, que es que eso de los recursos también repercute en el acceso.
Dejar de creer que hay una forma de hacer, porque cuando se proveen ciertas herramientas, te puedes sorprender a lo que llegan las personas, ¿no? Es como, el acceso es súper importante. Porque si de repente encontramos o aparece un artista en un lugar donde las posibilidades de hacer música son muy escasas y hace algo que, por más que nos guste o no nos guste, o esté buenísimo o no esté buenísimo, ya eso es algo que merece ser mostrado y compartido.
Hoy hay una realidad de que no hay espacios y creo que eso también tiene que ver por un lado con que durante mucho tiempo, escuchando a mis amigas, a mis amigos de acá se dio capaz la posibilidad de tener muchos espacios alternativos que no se les daba tanta voz, muchos espacios ocupados que estaban activos, muchos lugares que podían funcionar al margen, y por diferentes razones, entre ellas la gran gentrificación de la ciudad (que tiene que ver con estos grandes festivales también), esos espacios ya no existen porque acceder a que esos espacios se construyen es muy difícil, por muchas razones. Pero también creo que recién hablamos de la comunidad y creemos que le cuesta un poquito también entender qué se puede hacer para que estos lugares funcionen.
Capaz la diferencia entre un gran festival y los espacios más chiquitos es que nosotras les podemos asegurar que la plata que cobramos de una entrada cuando la tenemos que cobrar va para las personas que participaron de eso y los espacios que participaron de eso y llevándolo a cabo de la manera más horizontal como hablamos antes. En un festival estás pagando y sabés que la mayoría de la plata va para muy poca gente, porque así funciona el capitalismo. Entonces también creo que se dan muchas cosas; por un lado que los festivales se comen el mundo y hacen que la gentrificación se exagere cada día más, más el estado policial, ultraderechas que estamos viviendo hoy en día...Bueno, son un montón de cosas.
Pero también creo que hay una reflexión hacia adentro de qué podemos hacer como comunidad, para que aparezcan otros espacios y los que existen se cuiden. Tiene que cambiar la mirada extractivista de la propia escena. Sabemos que muchos de los espacios que se están cerrando, y que sí hay una razón principal, real y concreta que tiene que ver con decisiones de la Generalitat y del Estado, con persecuciones políticas… pero también hay problemáticas internas que no se supieron resolver con un contexto que no te ayuda para nada.
Barcelona es una ciudad con una escena electrónica muy activa pero también muy marcada por el circuito de club internacional. ¿Qué espacios han encontrado ustedes para propuestas más híbridas o experimentales?


Público en Fragmenta TMF Showcase - Ph. Frank Tinjaca
Bueno, yo creo que es un poquito también generar esas intersecciones, ¿no? No me gusta la palabra disciplinas, pero bueno, digamos disciplinas o prácticas o formas de hacer artísticas, que yo creo que eso es algo que en algunos lugares de Latinoamérica es mucho más común, que es el poder llegar a un espacio en donde suceden un montón de cosas y no simplemente es una fiesta o una performance. Hay una cosa un poco segregada, me dio la sensación desde que llegué acá, que es como si es un club, es esta fiesta, ¿no? Y esa interacción entre distintos lugares no siempre sucede o no es tan fácil. Entonces para mí creo que poder dar un espacio donde empieza una performance muy corporal y después se vaya una cosa de ruido y después haya DJs y todo esto lo vi como una manera de poder integrarlo todo.
Después, por otro lado, también era literalmente una cuestión colectiva de intentar generar alianzas. Entonces tener ese proyecto en su momento creo que también generaba ese posible diálogo. Cómo planteamos entre las personas que conocemos, los espacios que conocemos o habitamos, una propuesta en común. También los espacios cerrados terminan enviciandose muy en sí mismos y hay una realidad que para que las cosas se transformen o estallen, siempre y cuando tengas más o menos ciertas cositas en común, que tienen más que ver con estas cosas que hablábamos, (éticas,algunas cuestiones políticas…) se tienen que mezclar las cosas. Porque si no lo que pasa es que siempre es muy fácil el mirarse hacia sí mismo y hacia lo que hacemos y nunca vas a salir de ese lugar.
Además de la plataforma, impulsaron el colectivo Esquirla, que conecta clubbing con performance y experimentación sonora. ¿Qué buscaban abrir con este proyecto y qué tipo de experiencias o públicos quieren activar?
Poniendo el prisma hacia un futuro, ¿qué les gustaría que fuera Fragment A dentro de unos años: un archivo, una comunidad, un sello, un espacio de encuentro para la diáspora… o algo completamente distinto que todavía está por imaginarse?
Bueno, primero creemos que tenemos que ir poquito a poquito, en este ánimo de ser sostenibles. A veces Nico y yo (Efe) tenemos una cosa medio ambiciosa y sabemos que tenemos que frenarnos. A veces pensamos una súper idea y después terminamos muy quemadas. Y una gran parte de eso es por nuestra habilidad. Pero tal vez centrarnos en cómo van sucediendo las cosas, es ahí donde hay que pensarlo un poquito y afinar. El archivo es hermoso, pero en este mismo momento yo no sé de qué manera podemos continuar el archivo de una manera más sostenible. A nivel de recursos, tiempo y vida. Porque, claro, ese trabajo ofreciéndole lo que en su momento se ofrecía a todas las artistas con compilaciones bestiales de mínimo de 20 tracks y mezclar y masterizar gratuitamente para todo el mundo, es una cantidad de trabajo que, o sea, de algún lugar tiene que cubrirse, ¿no? Porque si no, no se puede hacer. Nos gusta hacer música y nos gusta editar música y nos gusta trabajar con artistas para que saquen su música. Eso es una cosa que creo que va a estar ahí.
Hemos pensado que queremos seguir un poquito más en esta cosa de compartir recursos y conocimientos. Nico menciona mucho una idea de “escuelita” que a mí me gusta, hay algo de que capaz es una forma de aprender mucho más accesible y amable. Poder generar un lugar donde otras personas tengan alcance a eso. Pero yo creo que lo del sello también es importante por la visibilidad. Hay que mostrar cosas, hay que intentar que otros públicos conozcan a estos artistas, hay que generar esa música, hay que llenar lugares. También es una realidad que hacer cosas y mostrarlas y presentarlas es también una manera de decirle a lo otro, al capitalismo y al mainstream, que aquí también hay otra manera de hacer las cosas, que también lo estamos produciendo y que también lo estamos haciendo.
Y no generar un producto, eso es importante. Porque la idea del éxito viene de la mano de ser un producto y sabemos que los productos siempre son consumidos y son explotados porque de algún lado u otro te van a exprimir. Lo que necesitamos nosotras es que pasen otras cosas, salir de la lógica del artista, salir de la lógica de un montón de cosas. Y realmente pensarnos como comunidad, y que para que exista una comunidad tenemos que cuidarnos, acompañarnos, ceder a veces, y compartir.


Hagamos Ruido en Fragmenta TMF Showcase - Frank Tinjaca


