¿Estamos volviendo a ser fans?
La verdad es que yo siempre he sido muy fan de las cosas y lo he defendido con mucho orgullo. Creo que es importante ser fan de cosas. Ser fan de un disco, de una película, de un artista, de lo que sea. Ser fan es lo que hace que el mundo gire. Es la luz al final del túnel.
¿Estamos volviendo a ser fans?


Texto: Luis De Gouveia Sousa
Fotos: Instagram, Zuma Press
La verdad es que yo siempre he sido muy fan de las cosas y lo he defendido con mucho orgullo. Creo que es importante ser fan de cosas. Ser fan de un disco, de una película, de un artista, de lo que sea. Ser fan es lo que hace que el mundo gire. Es la luz al final del túnel (risas).
Durante mucho tiempo tuve la sensación de que internet quería quitarnos eso. O quizás me lo estoy inventando (risas). Pero sí recuerdo unos años en los que todo parecía tener que pasar por el filtro de la ironía. Había que escuchar música, pero sin ser demasiado fan. Había que entusiasmarse con las cosas, pero tampoco mucho. Había que tener referentes culturales, pero sin parecer demasiado apasionado por ellos. Parecía mucho más interesante decir que escuchabas un disco "irónicamente" que admitir que llevabas dos semanas obsesionado con él.


Siempre me ha parecido curioso que "fan" haya llegado a utilizarse casi como un insulto. Como si entusiasmarse demasiado por algo fuese una señal de poca capacidad crítica. Yo nunca lo he visto así. Se puede ser fan y mantener el criterio. Se puede decir que un artista te encanta y al mismo tiempo reconocer cuando un disco no funciona. Una cosa no invalida la otra.
Y tengo la sensación de que algo ha cambiado desde hace un tiempo. Cada vez veo más gente viajando a otros países para ver un concierto, esperando con ilusión el lanzamiento de un disco, comprando merchandising absurdo o construyendo comunidades enteras alrededor de artistas.
Aunque no es solo una percepción personal: los datos de la industria musical (como los informes globales de la IFPI) llevan años mostrando cifras récord en la venta de vinilos y CD. En la era del streaming infinito, comprar un disco o hacer cola para que te lo firmen ya no es solo consumir música; es un acto de identidad y pertenencia a una comunidad.
Medios como The Guardian o Dazed han dedicado muchos artículos a analizar cómo el término fan o la "cultura stan" ha pasado de ser visto con condescendencia a convertirse en el verdadero motor cultural y social de nuestra época.
Ahora que lo pienso, creo que gran parte de CLUB DESEO nace precisamente de eso: de ser fan de muchas cosas :). No sé si estamos volviendo a ser fans o si nunca dejamos de serlo. Lo que sí me da la sensación es que cada vez nos da menos vergüenza disfrutar de las cosas.
