Entrevistamos a Tuxe, Kontronatura, Amantra y Julio César por la primera edición de Baile Anticolonial de SUDAR y Plasma Radio
Entrevistamos a Tuxe, Kontronatura, Amantra y Julio César por la primera edición de Baile Anticolonial de SUDAR y Plasma Radio


En el contexto político y social que estamos viviendo, propuestas como Baile Anticolonial tienen más sentido que nunca. La pista de baile también es un espacio político: un lugar donde se encuentran diferentes historias, territorios e identidades, pero también donde podemos cuestionar las formas en las que escuchamos y clasificamos la música.
Una de las preguntas que plantea esta edición tiene que ver precisamente con los géneros musicales y con quién tiene el poder de nombrarlos. Desde Plasma Radio han abierto esta conversación a través de un post que cuestiona la manera en que cierta música del Sur Global y sus diásporas ha sido agrupada bajo etiquetas como “latin”, “world” o “ethnic”, simplificando historias y escenas muy diferentes entre sí.
Dentro de este contexto nace también la programación de B2B de esta edición, con Amantra B2B Kontronatura, Kinda B2B Julio César y Nina GGG B2B Tuxe, una propuesta curatorial de Sudar y Plasma Radio pensada específicamente para Baile Anticolonial.
Antes de sus encuentros en la pista, hablamos con elles sobre la relación entre música, territorio y experiencia, la forma en que ciertos sonidos son recibidos en los clubes europeos y qué puede surgir cuando diferentes lenguajes musicales se encuentran.
Tickets disponibles a través de Resident Advisor.


Entendemos que la música que elegimos nunca está desligada del lugar del que venimos ni de las experiencias que nos atraviesan. ¿De qué manera influyen sus propios territorios e historias en lo que proponen en la pista?
Vengo del nordeste de Brasil y crecí siendo bastante digital, diría yo. Brasil es enorme y me moví mucho por él sin dejar de estar conectado con el mundo, así que mi música necesita movimiento, si no me aburro (jajaja). Muchas de mis memorias de infancia tienen ventanas de autobús, viendo cómo cambiaban los paisajes mientras escuchaba música de lugares que todavía no conocía. cuando preparo un set, produzco o hago una banda sonora, sigo buscando esa misma sensación de ir en camino.
Este B2B nace de una propuesta curatorial de Sudar y Plasma Radio, pensada especialmente para el contexto de Baile Anticolonial. ¿Cómo reciben este cruce y qué sienten que puede surgir del encuentro entre sus lenguajes musicales?
Amo hacer b2bs y me siento mejor artista cada vez que salgo de uno, pero no suelo prepararme mucho. creo que es el tipo de ejercicio en el que la improvisación funciona mejor. tuve el gusto de conocer a Nina el año pasado la primera vez que toqué en Madrid, en Girltoy (<3), pero no llegamos a conversar mucho sobre música, así que estoy muy entusiasmado por ver qué va a salir.
Tener origen en un país colonizado implica lidiar con esa dinámica, y es casi inevitable, no solo en la música sino en todo el campo de las artes. queramos o no, terminamos viendo las cosas con un poco de lente extranjera. Pero si construimos nuestro universo sonoro y lo legitimamos aquí, fortaleciendo a nuestros artistas y ampliando nuestros espacios de acción, ser reconocidos afuera pasa a ser solo un frente dentro de una estrategia más grande de fortalecimiento y emancipación. creo que lo veo más por ahí.
Existe la sensación de que ciertos sonidos del Sur Global solo se legitiman cuando son adoptados por los clubes europeos. ¿Cómo se relacionan ustedes con esa dinámica desde su práctica como DJs?
TUXE:


Entendemos que la música que elegimos nunca está desligada del lugar del que venimos ni de las experiencias que nos atraviesan. ¿De qué manera influyen sus propios territorios e historias en lo que proponen en la pista?
Mi música está completamente atravesada por mi cuerpo y por el lugar de donde vengo. Como joven negro, queer y periférico de São Paulo, crecí sintiendo en la piel los ecos y las marcas de las violencias coloniales que nos atraviesan todos los días. Para mí, la pista nunca fue solo entretenimiento; siempre ha sido un espacio de resistencia y expurgo.
Lo que llevo a la pista es exactamente esa necesidad de canalizar y liberar todo lo que el sistema intenta oprimir a través de la fuerza de los graves, la velocidad y la libertad de romper con lo establecido. Al tocar, mi intención es transformar la pista en un ritual donde la memoria colectiva y el dolor se conviertan en celebración y libertad.
Este B2B nace de una propuesta curatorial de Sudar y Plasma Radio, pensada especialmente para el contexto de Baile Anticolonial. ¿Cómo reciben este cruce y qué sienten que puede surgir del encuentro entre sus lenguajes musicales?
Recebir esta invitación me deja muy emocionado y con mucha curiosidad. Soy muy fan de Amantra y tenemos una alianza y una amistad muy real en la vida, donde ya construimos muchas cosas juntes, así que llevar esa sintonia a la pista es algo supernatural. Aunque venimos de territorios y vivencias distintas, nuestros sonidos se encuentran de forma muy orgánica. Tenemos esa investigación fuerte con la percusión y con una atmósfera que muchas veces es más oscura, melancólica e hipnótica.
La legitimidad de los sonidos del Sur Global nunca dependió de la validación de clubes europeos. Existen y resisten en su propio 'bioma sonoro': en las calles de la periferia, en los soundsystems artesanales, en los samples pirateados y, hoy en día, ocupando cada vez más espacio en las plataformas digitales.
Como DJ y productor, entiendo que tocar en el circuito europeo no es buscar aprobación, sino ocupar espacio y proponer un diálogo de igual a igual, sin suavizar el sonido para que sea más digerible para una pista europea. Viniendo de donde venimos, es inevitable carregar un peso histórico y territorial en este lenguaje no verbal que es la música.
Hablamos a través de la presión de los subgraves, de la textura de las frecuencias radicales y de toda la energía en bruto del sonido sudamericano. La pista es un lugar donde circula conocimiento, y poner esta música fuera de su origen viene con la responsabilidad de no desconectarse de su memoria ni de su carga política.
Existe la sensación de que ciertos sonidos del Sur Global solo se legitiman cuando son adoptados por los clubes europeos. ¿Cómo se relacionan ustedes con esa dinámica desde su práctica como DJs?
KONTRANATURA:


Entendemos que la música que elegimos nunca está desligada del lugar del que venimos ni de las experiencias que nos atraviesan. ¿De qué manera influyen sus propios territorios e historias en lo que proponen en la pista?
Todo lo que hago a nivel de groove está ligado a mis influencias de tambor venezolano; una de mis fascinaciones son las polirritmias que se dan en géneros como la gaita mediante el repique en la madera de las tamboras, y cómo las caídas llevan a una superposición de texturas y ritmos en la que distintos elementos percutivos confluyen hasta crear un paso energético que tiende a cubrir todos los espacios y subdivisiones.
Me gusta a nivel de producción involucrar dichas influencias rítmicas en la composición de melodías o bajos, aunque también las traigo a la pista a través de reinterpretaciones rítmicas.
Este B2B nace de una propuesta curatorial de Sudar y Plasma Radio, pensada especialmente para el contexto de Baile Anticolonial. ¿Cómo reciben este cruce y qué sienten que puede surgir del encuentro entre sus lenguajes musicales?
Este b2b me emociona mucho porque siento que las influencias del baile funk y las del raptor house, changa y speed dembow que aportamos Kontronatura y yo van de la mano, además ambos nos desenvolvemos en este velo musical que puede clasificarse aún como música club internacional, mezclando y fundiendo nuestras influencias entre géneros como el electro, el techno, dub techno, UK breaks, etc. y nuestros estilos confluyen y se orientan hacia una expresión más oscura y ambivalente a la hora de bailar.
"Es algo de lo que me percaté al emigrar, ya que en Latinoamérica suele haber una división y estigmatización clasista respecto a los sonidos del Sur Global que es reforzada por la idealización de la escena club europea, lo que da resultado a comunidades club muy divididas y las identidades LGTBIQ+ terminan refugiándose en las escenas más disidentes, donde encuentran mayor seguridad para habitar con libertad.
Al llegar a Europa me di cuenta de cómo muchos DJs (sobre todo hombres blancos cis y hetero) involucraban sonidos del Sur Global en sus DJ sets con la noción de que los estaban haciendo "funcionar" desde un punto de vista más universal, mientras hay otros DJs que apuntan a una apreciación cultural y actúan desde la curiosidad. Existe una gran diferencia entre ambas actitudes, ya que una demuestra condescendencia y la otra denota investigación e interés.
En medio de esta dinámica a veces vacilo involuntariamente en la duda de cuánta influencia de música club del Sur Global debería incluir en mis sets sin que sea considerado un "set latino" (al ser la mayoría de los sonidos o influencias del Sur Global que involucro provenientes de Latinoamérica), ya que son sonidos legitimados por las escenas europeas y a la vez son sonidos por los que somos fácilmente encasillados como artistas, terminando en la etiqueta del "artista que aporta música latina" cuando tal vez somos bastante universales mediante nuestros DJ sets, mientras que el artista europeo que tal vez toca un set completo repleto de influencias del Sur Global es clasificado simplemente como "edgy" o inspirador y disruptivo.
Existe la sensación de que ciertos sonidos del Sur Global solo se legitiman cuando son adoptados por los clubes europeos. ¿Cómo se relacionan ustedes con esa dinámica desde su práctica como DJs?
AMANTRA:


Entendemos que la música que elegimos nunca está desligada del lugar del que venimos ni de las experiencias que nos atraviesan. ¿De qué manera influyen sus propios territorios e historias en lo que proponen en la pista?
Mi relación con el territorio está muy atravesada por la migración. Estar entre dos lugares ha transformado mi manera de escuchar y relacionarme con la música.
Eso termina apareciendo en lo que pincho: no tanto como una representación de “lo mexicano”, de “lo latinoamericano” o de “X” sitio, sino como una mezcla de experiencias, afectos, desplazamientos y encuentros. Me interesa que la pista pueda ser también un lugar donde esas identidades no tengan que estar completamente definidas.
Quizá por eso me importa tanto la dimensión colectiva de la fiesta. No entiendo la pista únicamente como un lugar para consumir música, sino como un espacio donde podemos generar vínculos, reconocernos, experimentar y cuidarnos.
Este B2B nace de una propuesta curatorial de Sudar y Plasma Radio, pensada especialmente para el contexto de Baile Anticolonial. ¿Cómo reciben este cruce y qué sienten que puede surgir del encuentro entre sus lenguajes musicales?
Disfruto mucho el ejercicio de explorar sonidos y géneros para encontrar cómo fusionarte y complementarte con otra persona. Un B2B también es un espacio de escucha, autoconocimiento y sinergia, donde tienes que estar muy atento a lo que la otra persona propone y a lo que se va construyendo en conjunto. En este caso, además, compartir la experiencia de la migración creo que puede generar un punto de conexión interesante y de mucha complicidad.
Sí, creo que esa dinámica existe. Hay músicas y escenas que llevan mucho tiempo desarrollándose en el Sur Global y que adquieren otra legitimidad cuando entran en determinados circuitos europeos. Como DJ mexicano viviendo en Barcelona, yo mismo formo parte de esa circulación, y por eso intento acercarme a las músicas desde el reconocimiento, valoración de sus contextos y comunidades y mi experiencia viviendo alguna de ellas gran parte de mi vida, no desde la idea de estar “descubriendo” algo. Me interesa cuestionar quién tiene el poder de legitimar una música y crear espacios donde no necesiten esa validación para existir y ser celebradas.
