Entre la memoria y la fiesta: conversando con Alejandro Marín

Entre la memoria y la fiesta: conversando con Alejandro Marín

@alejandromarinj

Entrevista: Luis De Gouveia Sousa

En proyectos como La canción o Te estoy amando locamente, te sumerges en la España del siglo XX. ¿Cómo decides dónde termina la precisión histórica y dónde empieza la licencia estética para que la película no parezca un museo, sino algo vivo?

Pues realmente es justo el equilibrio que más creo que trabajo junto con el departamento de arte, el de foto y vestuario también. Tanto en la peli como en la serie queríamos hacer un acercamiento histórico riguroso, pero que en ningún momento, al ver la peli, se sintiera como una especie de enciclopedia o que la época causara rechazo.

El objetivo principal, y te hablo más de la peli porque la serie viene después, era que hiciera mucho eco en el presente. El germen inicial de la película era que, como personas del colectivo, no conocíamos los orígenes del movimiento. Y traer esa historia y esos referentes activistas de entonces a día de hoy, justo cuando la ultraderecha ha empezado a volver y a poner en duda derechos LGTBI que ya se habían conseguido, nos parecía muy importante.

Entonces, buscábamos ese equilibrio entre hacer una película de época, pero que fuera atractiva para el público de hoy, que fuera moderna.

A nivel histórico nos asesoramos muchísimo: la ley de peligrosidad social, cómo funcionaban los juicios, cómo actuaban… Pero luego, a la hora de retratar personajes como la Dani o el drag de la época, sí nos permitimos ser más fantasiosos, porque nos parecía que lo que era revolucionario entonces tenía que recibirse como revolucionario hoy.

En los setenta, el drag era mucho menos elaborado. Los referentes de entonces hoy pueden percibirse como algo más simple o incluso casposo. Una travesti con un vestido de flamenca, por ejemplo, hoy puede parecer anticuado, pero entonces era profundamente vanguardista. Queríamos que eso se sintiera así.

Con el vestuario, junto a Isis, la jefa de vestuario tanto de la peli como de la serie, estuvimos trabajando mucho cómo construir el personaje de la Dani para que tuviera elementos que hoy también fueran disruptivos y que conectaran con la escena drag actual.

Alejandro Marín es director, guionista y una de las voces más estimulantes del nuevo cine español.

Su filmografía explora la identidad, la comunidad y la disidencia desde una mirada luminosa en la que conviven el humor, la emoción y una profunda vocación popular. Lejos de los relatos marcados únicamente por el sufrimiento, sus obras reivindican la celebración, la familia elegida y el poder transformador de lo colectivo.

Desde la Sevilla de la Transición en "Te estoy amando locamente" hasta la reconstrucción de algunos de los episodios más icónicos de la cultura popular española, su trabajo se mueve entre la memoria y el presente, rescatando historias que durante demasiado tiempo permanecieron en los márgenes.

Conversamos con él sobre la representación histórica en el cine, los límites de la etiqueta LGTBIQ+, la importancia de preservar la memoria política del Orgullo y el papel de la música como herramienta para conectar generaciones. Una charla sobre cine, activismo y la necesidad de seguir imaginando futuros más libres sin olvidar de dónde venimos.

Se te asocia inevitablemente al cine LGTBIQ+. ¿Sientes que la industria utiliza esa etiqueta como un altavoz o, por el contrario, como una frontera que limita quiénes deben consumir tus historias?

Pues yo creo que es un arma de doble filo. Al final, ahora mismo es necesario que siga existiendo esa etiqueta en el sentido de que las personas del colectivo tenemos una manera de identificar las películas que hablan de nosotras y acercarnos a ellas. Hay una forma de reconocimiento y de comunidad en ese consumo.

Pero también es cierto que hay un punto en el que lo LGTBI puede percibirse como nicho, como si solo interesara al propio colectivo, y eso es lo problemático.

Lo más bonito de Te estoy amando locamente fue que intentamos huir de esa etiqueta desde el principio, y sucedió que las primeras personas que se acercaron fueron del colectivo, pero para descubrir una película que podían ver con sus padres, con su abuela, con todo su entorno. Fueron ellas quienes llevaron la película a otros públicos, y eso fue lo más bonito: comprobar que podía llegar a todo tipo de gente.

Creo que sigue siendo necesario visibilizar desde ahí. Por eso también son importantes los festivales de temática LGTBI, porque hay películas que en festivales generalistas no tienen acceso. Espacios como el FIRE!! Festival de Cine LGTBI de Barcelona son fundamentales porque dan altavoz y visibilidad a películas que, de otro modo, podrían quedarse en un cajón.

En lo que a mí respecta, lo LGTBI siempre me va a atravesar porque soy del colectivo. Nunca me voy a disociar de ello. Pero también aspiro a que las películas sean universales y no estén pensadas únicamente para el colectivo.

Reivindico que para mí Te estoy amando locamente es una comedia. Me gusta ubicarla ahí porque nos acercamos a una historia que podría haber sido muy dramática, incluso de victimización, ya que las personas que sufrieron esa ley fueron encarceladas y perseguidas.

Sin embargo, la película se sitúa desde un lugar luminoso y esperanzador, incluso revolucionario, al pensar la familia desde otros lugares: la familia escogida, la amistad.

Si hay que elegir entre drama y comedia, yo me posicionaría en la comedia, aunque mucha gente me ha dicho que ha llorado mucho con la película. Pero el tono general, la manera en la que los personajes resuelven sus conflictos, tiene algo de absurdo y de surrealista.

Esto fue algo que Carmen y yo tuvimos claro desde el principio. Ella es la otra guionista y productora. Y lo decidimos por dos razones: porque creíamos que era la mejor forma de acercarnos al público y porque, cuando hablábamos con activistas de la época, las anécdotas se contaban desde lo cómico, lo absurdo.

Eran personas muy valientes pero muy inconscientes, en el sentido de que había que serlo para enfrentarse a un régimen de cuarenta años. Eran jóvenes, luminosos, y la mejor manera de transmitir ese espíritu era esa.

Para mí es importante que lo LGTBI no sea sinónimo solo de penurias, sino también de red, de comunidad y de celebración.

Tus obras suelen transitar una línea muy fina entre el drama social y la comedia luminosa. ¿Es una decisión política evitar el "sufrimiento queer" como eje central de la narrativa?
La música no es solo acompañamiento en tu cine, es un motor narrativo (desde Massiel hasta las canciones de los 70). ¿Cómo utilizas el pop para conectar una memoria histórica que, para muchos jóvenes, parece prehistoria?

Es absolutamente un motor en mi proceso creativo y en mi vida. No me considero culto musicalmente, soy más bien alguien que escucha mucha música, que se puede quedar enganchado a un disco durante mucho tiempo. Más consumidor que experto.

La música activa mi creatividad a la hora de pensar en secuencias. Muchas veces todo empieza con un fragmento de una canción, un solo de guitarra, una atmósfera. Me imagino secuencias a cámara lenta a partir de eso.

Creo que tiene que ver con mi generación, que creció muy vinculada a los videoclips. Era algo muy presente en la adolescencia. La música funciona como un catalizador de ideas.

Cuando estoy escribiendo una secuencia y aparece una canción que encaja, la escucho en bucle y empiezo a construir visualmente a partir de ella. Muchas de las secuencias que imagino nacen así.

A ver, ten en cuenta que yo las series que he hecho no las había escrito y solo he dirigido una peli, y esa peli sí la había coescrito. Los cortos también los había escrito, pero para mí el corto lo tengo asociado a la etapa en la que estaba estudiando.

Luego las series han sido encargos de creadores que me dieron el guion, y yo solo dirigí una peli. Entonces, para mí la peli es lo que más siento mío, porque ha sido una idea que surge junto con Carmen, pero que es un proceso que he iniciado desde el germen hasta el final.

Entonces, creo que es lo que más lleva mi espíritu detrás, porque he estado en todos los procesos.

Has pasado por el cortometraje, la serie de plataforma y el cine de salas. ¿En qué formato sientes que la mirada del director está menos adulterada por las exigencias del mercado?

Pues yo creo que precisamente apoyando esos orgullos alternativos que no olvidan la parte crítica y la parte política que hay detrás de todo esto, y que tampoco olvidan la celebración, que creo que es también importante.

O sea, que tú vas al orgullo crítico y también la manifestación es efectiva, como un punto de encuentro.

Creo que tenemos muy asociado que la parte reivindicativa y política va a dar pereza, pero en absoluto. Al final creo mucho en lo colectivo y en la manera de encontrar un punto de encuentro para alzar la voz ante injusticias que es importante recordar. También es muy importante saber que vivimos en un país, dentro de lo que cabe, a nivel de derechos, muy privilegiado. Y entonces también es importante no olvidar que hay otras zonas del mundo en las que sigue siendo muy necesario reivindicar algunos derechos.

Entonces, yo personalmente sí. No clandestina, porque a día de hoy, esperemos, no existe, pero sí creo que es muy importante seguir en lo que yo llamaría más bien disidencia o en los márgenes.

Restar foco al gay blanco cis, entre los cuales me encuentro, para ponerlo en las letras del colectivo más disidentes o que siguen sufriendo invisibilidad, porque aunque tengan los mimos derechos, no están siendo reconocidos.

Es muy importante que no nos dejemos engañar por este pinkwashing al que se suman muchas grandes corporaciones, que celebran la diversidad un mes al año, pero el resto del año…

Y exigir, precisamente, que si nos sumamos a la celebración de esas corporaciones, luego les exijamos que el resto del año tengan en cuenta esa diversidad a la hora de contratar gente y de construir sus estructuras internas.

Tus películas rescatan la historia de quienes resistieron en la sombra. Hoy, con el Orgullo convertido en un evento de masas, ¿qué parte de esa identidad 'clandestina' crees que deberíamos proteger para que la visibilidad no termine borrando nuestra memoria?

Editado en España