El universo sensorial de Espíritu Club
Recuerdo perfectamente el día que conocí a Luciana Reynoso: fue en el Sónar 2022 en medio del concierto de Arca, con un show de luces rojas espectacular en donde nos hizo vibrar pegadas literalmente al cemento durante todos los minutos. Fue muy especial y de las mejores galas musicales a las que he asistido en mi vida.
El universo sensorial de Espíritu Club


@espirituclub
Entrevista: Joana Fornós
Photo and video: Sofia Casals
Styling: Andrea Belli
Talents: Yummi Peralta, Martin Tarrea, Zineb Rbyha, Noela Covelo, Isabella Mena, Theo Quinn, Guillem Batchellí and Esther
Espíritu Club Team: Luciana Reynoso , Jose Antonio Silva and Annika Sunne
“SENTIDOS” parte de la idea de que el cuerpo y el mundo forman un campo sensorial continuo, sin rupturas. ¿Cómo se traduce esta filosofía en una prenda?
Creamos 6 drops, de los cuales 5 son los sentidos, y el sexto es la mente, porque había este juego un poco de crítica, de que somos personas más mentales que sensoriales. Entonces, cada dos meses nosotros lanzamos un drop que iba sobre cada sentido: oído, olfato, tacto, gusto, vista, y el último fue la mente.
Queríamos que el olfato, el primer drop, tuviese algo muy específico en las prendas que se pudieran oler de alguna manera. Por eso usamos la shiringa, que es un látex natural. Hicimos una chaqueta con ella, y la shiringa, cuando llegó así a nuestras manos, desde ya hace un año y medio que trabajamos con este material, olía bastante. Entonces, ya desde un inicio fue como, wow, qué olor tan peculiar, entre ahumado, entre un poco a látex, pero un poco medio a caucho.
El año pasado hicimos Oficios y acabamos con el oficio de shiringueres, y este año empezamos con una chaqueta de shiringa. Conectando así los materiales. Entonces, decidimos que la primera prenda sea una chaqueta de shiringa por el hecho que huele, entonces la persona cuando la compre pueda oler y decir, wow, qué rico huele a este ahumado, o a este látex, o a este caucho.
De ahí, la segunda prenda, que es el del olfato, que es un long sleeve, tiene un agujero en la axila izquierda, y que tiene que ver un poco con ese juego del olerte de la axila, porque es olfato. También está tintado con café y con hierro por el hecho también de vincular (ya que Espíritu Club está en Sitio, que es una cafetería) la marca con el café y también que huela la prenda. Luego, la tercera prenda de olfato es un pantalón y tiene cremalleras en espiral. Lo que representa es un conector entre cuando recibimos el olor y manda el mensaje al cerebro para detectar qué olor es. Entonces ese es más o menos el primer drop.
Recuerdo perfectamente el día que conocí a Luciana Reynoso: fue en el Sónar 2022 en medio del concierto de Arca, con un show de luces rojas espectacular en donde nos hizo vibrar pegadas literalmente al cemento durante todos los minutos. Fue muy especial y de las mejores galas musicales a las que he asistido en mi vida.
En esa época, ella apenas llevaba 1 año con Espíritu Club, y recuerdo perfectamente asistir de público a su primer desfile con la marca en Barcelona en el espacio de FOC, en donde presentó “Espiral Espíritu”, acompañada de una pop-up de dos días en Ssuave3000 en abril de 2023, así como a Oficios (2024), una colección que honraba el trabajo artesanal y proponía una alternativa al consumo industrial masivo, que concluyó con un desfile en Groc Projects.
Con la reciente co-selección de SENTIDOS, explora la profunda relación entre el cuerpo y el mundo, entendiendo ambos como un campo sensorial continuo sin rupturas. Antes que el pensamiento, son los sentidos los que dan forma a la experiencia: el individuo se reconoce a sí mismo a través de las resonancias perceptivas que lo atraviesan. Desde esta perspectiva, Espíritu Club comunica la co-selección a través de una serie de piezas audiovisuales filmadas en Raccoon Projects, donde los talentos seleccionados realizan pequeñas acciones sensoriales que involucran cada uno de los sentidos.
Detrás de este proyecto también existe un equipo que sostiene y expande su universo creativo. El equipo está formado por Silva (comunicación, dirección creativa y diseño gráfico), Luciana (fundadora, dirección creativa, diseño y mercadotecnia), Annika (producción y diseño), Esperanza (costurera) y Marlene, la madre de Luciana, quien se encarga de seleccionar los residuos textiles procedentes de Gamarra, Lima. Juntas, coordinan los procesos, colaboran con otros creativos y mantienen una comunidad en constante crecimiento.
Justo después de su debut en la CPHFW 26, y la exhibición de SENTIDOS en Raccoon Projects, hoy tengo el placer de sentarme junto a Luciana; nos hemos reunido con ella para charlar sobre todos estos recientes procesos creativos en Sitio, un espacio en el barrio de Gràcia creado por Silva y Luciana que reúne café de especialidad, tienda y estudio de la marca. Además, funciona como plataforma para proyectos locales, fomentando prácticas de consumo más responsables y una conexión cercana con la comunidad.




El segundo drop, que es con el tacto, nosotros decidimos grabarlo con personas ciegas, entonces quisimos mucho que las prendas tengan muchos detalles de textura o de relieves, para que tú cuando las toques puedas jugar con ellas. Por eso hicimos un long sleeve, que tenga un juego de cambio de tela, uno que sea un rib quadrille, como con más texturita, y la parte de abajo sea un algodón más suave, pero tenga un bordado en la manga derecha, para que también cuando la toques sientas ese relieve.
Y el pantalón, lo que tiene de especial, es que en el bolsillo izquierdo hay una serigrafía puffy del símbolo de la marca, entonces cuando tú metes la mano, que es una acción que hacemos muchos, sientas la serigrafía puff. Esa es como la conexión con el tacto.




El sentido del oído tiene solo dos prendas, que es un polo tejido, en donde usamos lino y algodón. Y la prenda representa una pieza sonora de una amiga nuestra que se llama Noela Covelo, que es artista. Ella lo que hace es sacar sonidos desde su vientre, entonces quisimos que ella sea tanto la que representase oído, o sea el drop como campaña, pero también que su pieza se vea reflejada en la prenda. Por eso tiene una especie de huecos, porque son como la onda sonora.
Y luego está la falda, que es como una falda short, aunque realmente no tiene relevancia con el oído, o sea tanta conexión, pero el hecho de que tuviera tantas cremalleras de maneras curvadas, es un poco también ese juego de lo fluido que puede ser el sonido, pero realmente no, esta descripción se adaptó después. Inicialmente cuando la diseñamos queríamos hacer como una prenda un poco más sport y que vaya combinada con el polo, o sea no es tan específico del sentido.




Con el cuarto drop, que es el gusto, lo que hicimos fue hacer cuatro prendas que principalmente son un poco veraniegas, en donde todo puede ser más detachable, todo te lo puedes poner como tú quieras por el hecho un poco de que se exhiba la piel y puedas lamerte, porque la acción que hace en el video es un poco esta acción de nos lamemos entre nosotros. Y hay un chaleco que tiene un print también en serigrafía puffy, es una foto de nuestra lengua y es un poco esa textura de la lengua plasmada. Luego tenemos un pantalón que tiene botones con el símbolo de la marca y también se puede abrir y se puede jugar acomodándose como tú quieras. Y de ahí hicimos unos shorts, unos puti shorts, diríamos, con residuos de nuestros residuos.




Con el sentido de la vista, lo que hicimos fue con una camiseta también de manga larga, con agujeros y estampada la frase del sentido, porque cada sentido tiene un texto. Y ese texto lo sacamos de un libro que se llama “El sabor del mundo, una antropología de los sentidos”, de David LeBreton. El texto de la vista lo que hicimos fue serigrafiarlo también con una tinta que despinta, destiñe el color de la camiseta, que es de color rosa. Y lo que hicimos fue jugar un poco con ese movimiento de la frase para hacer un juego óptico, ya que el sentido en este caso es la visión. Y de ahí el pantalón, que es como un pantalón falda, lo que representa cuando caminas, el movimiento de nuestros ojos, como que se abre y se cierra.




Con el último sentido, la mente, queríamos que sea una ropa muy corporativa, ya que gran parte de la sociedad trabaja en oficinas, entonces la idea era un poco como de rigidez, la perfección que la mente quiere. Como todas esas dos prendas, y vienen los zapatos, sean como que se puedan transformar. Tipo en la chaqueta se pueden abrir las cremalleras, entonces no se hace tan rígida, se hace más flexible. Luego, la camisa se convierte en vestido, se pueden quitar las mangas. Se puede como quitar los botones de atrás, se quitan las mangas y es un vestido halter. Y de ahí los zapatos, que es la primera vez que hacemos zapatos, es en colaboración con una marca de México que se llama Cruda. Son el modelo Leda de ellos pero hechos de Shiringa.




En las piezas audiovisuales vemos a los talentos interactuar con los sentidos de formas muy concretas: tocar, oler, escuchar… ¿Cómo elegiste estas pequeñas acciones y qué querías que transmitieran?
Con SENTIDOS, nosotros lo que queríamos era que sea una colección contemplativa, ya que estamos tan estimulados con muchas cosas a través de lo digital, queríamos que sea lo opuesto a lo que la gente consume; reels muy rápidos, mucha info, scroll, scroll, scroll. Queríamos que sea tipo una pausa. Que veas el video, que lo puedas intuir de manera persona ajena y que sea fácil de que te relaciones con él.
Para el olfato, la chica lo que hizo fue olerse la axila, sin más. De ahí, queríamos que el espacio también sea muy limpio, que haya los menos elementos posibles más que el talento con el espacio, para que también no haya una contaminación visual, sino todo se enfoque a esa contemplación de esa acción.
El del tacto, son los dos modelos ciegos que están tocando y descubriéndose a ellos mismos. La de oído es la pieza sonora del talento y es simplemente ella performando y se escucha en el video. Los de gusto, lo que hacen es simplemente lamerse entre ellos, pero no de manera sexual, sino de algo como muy animal.Hay como sí una intimidad, pero de manera genuina, de manera que somos animalitos. De ahí la vista, la idea un poco de la acción es que la persona simplemente se queda sin ropa, pero hay unas tomas que se graban desde los ojos del modelo.Entonces hay ese juego un poco entre lo que se graba y lo que él ve. Entonces hay ese enfoque como de... ¿Cómo mira la persona?
Y de ahí el de mente, en donde en verdad simplemente la acción es que la persona esté de pie, un poco como eso, lidiando con su mente, y cómo se ve una persona, como que si tú salieras de tu cabeza, o sea, de ti misma, y te pudieras observar, de cómo se ve cuando estamos pensando.
Creo que con el tema de los sentidos es un poco el volver a conectar con la parte animal. Esa parte no de tantas capas mentales que tenemos, ya que vivimos en ese capitalismo muy voraz y caótico. Ni nos enteramos de muchas cosas que deberíamos enterarnos más y estamos contaminados por publicidad y por contenido de mierda. Obviamente, Espíritu Club, desde que se creó, lleva haciendo ese pequeño... ¿Cómo se diría? Activismo. Como pequeñas acciones que hacen que volvamos a consumir de manera lenta, de que volvamos a consumir bien.
Obviamente, la prenda no es tan accesible para todos, pero estás pagando por algo que te va a durar más de dos años. Te va a durar más tiempo. La idea es solamente producir con materiales naturales, ya que no intentamos usar nada de plástico. Y si es que hay, es por el hecho de usar hilos que son nuevos, o, no sé, botones. Pero evitamos que la prenda tenga casi que nada sintético. Creo que Sentidos sigue siendo esa reafirmación.Volver a la raíz original de por qué nace Espíritu Club. Y con qué concepto nace Espíritu Club, que es la búsqueda del ser.
“SENTIDOS” sugiere una experiencia más que una colección. ¿Qué significa este concepto dentro del universo de Espíritu Club? ¿Es algo físico, emocional, espiritual… o todo a la vez?

El proyecto conecta Gamarra (Lima) y Barcelona, y está atravesado por vínculos familiares y migrantes. ¿Cómo dialogan esos territorios y esas historias dentro de “SENTIDOS”?
Con la marca en general, más allá de SENTIDOS, llevamos trabajando desde el 2023, que yo creo que para mí es cuando empezó Espíritu, porque antes el proyecto estaba más centrado en curar ropas de segunda mano. Pero cuando hicimos el primer desfile nos dimos cuenta que podíamos crear con residuos textiles que conectan la ciudad de donde vengo yo. En Lima, en este espacio de manufacturación que se llama Gamarra, muchas marcas de Europa y Estados Unidos van a producir allá y producen de los mejores textiles, que tiene que ser con algodón pima. Y entonces, como vimos esa oportunidad de conseguir esos residuos de personas que venden alrededor de esas fábricas o espacios, y la conexión de que mi familia está ahí, bueno, pues es algo como que es parte de la identidad de la marca.
Vamos a seguir trabajando con esos residuos hasta que suceda el encontrar acá también proveedores en Barcelona o en España que tengan esa misma calidad, y no tener que pagar una importación y sea más sencillo en cuanto a logística y pasemos solo a crear con textiles de Europa. Pero creo que también es guay la conexión de que yo soy de allá. Es un poco traer esas raíces. Pero también siento que con la shiringa estamos introduciendo un poco también esas raíces, porque es de Perú.


En un momento en que la moda global tiende a la hiperestimulación visual y de consumo, “SENTIDOS” parece proponer una pausa a la contemplación. ¿Es una forma de resistencia frente a la velocidad de la industria?
Si, de alguna manera SENTIDOS propone justamente eso, una pausa. Un espacio para ir más lento, para volver a lo tangible y a ser más conscientes de nuestro entorno. Es casi como un abrazo a ese momento de detenerse y decir: estamos aquí, presentes. En ese sentido, sí, también puede leerse como una forma de resistencia frente a la velocidad con la que se mueve hoy la industria. Desde el inicio, el espíritu de Espíritu Club ha estado muy ligado a esa idea de lo slow. Va un poco en contra de muchas dinámicas que hoy son comunes cuando nace una marca: buscar viralidad rápida, trabajar con influencers o artistas únicamente para ganar visibilidad inmediata, regalar producto para generar hype.
Pero para nosotros la pregunta siempre fue: ¿Ese público realmente se queda o solo está ahí por el momento? Nunca quisimos que la marca se construyese sólo desde el hype. Nuestra intención es que sea un proyecto sostenible, que realmente nos permita vivir de él a largo plazo. Por eso también implica decir que no a muchas cosas y filtrar bien en qué invertimos nuestro tiempo y energía. Preferimos crecer de una manera más consciente, comunicando la marca desde nuestro propio lenguaje y a nuestro ritmo.
Este 2026 lanzaremos una nueva co-selección que se presentará en cuatro drops a lo largo del año. Cada lanzamiento irá preparado de una acción o evento, con la idea de generar mayor dinamismo alrededor de la marca y de cada entrega. A nivel de expansión, nuestro objetivo es fortalecer y ampliar los puntos de venta internacionales, especialmente en Asia y sumar nuevas oportunidades en Europa, en mercados como Londres, París, Berlín o Ámsterdam. Buscamos colaborar con retailers sólidos que puedan impulsar el crecimiento de la marca.
Paralelamente, queremos seguir potenciando la conexión natural entre la cultura del café de especialidad y la moda, ya que es nuestro día a día en nuestro studio, que es en Sitio. Es un entorno donde el diseño, la estética y las buenas calidades tienen un papel central. La dirección creativa de la marca evoluciona hacia una propuesta elegante y refinada, basada en la simplicidad y en detalles cuidadosamente pensados que elevan cualquier outfit. Ese es el enfoque que guiará la marca durante este año.
Tras presentar recientemente en CPHFW 26 y ahora en Racoon Projects, ¿qué horizonte o próxima exploración imagináis para Espíritu Club?


